La cándida Eréndira
|
A través de su vida Flora Lauten (Habana, 1942) ha mostrado un desempeño significativo dentro del teatro cubano.
Profesora Titular de Actuación y Dirección teatral de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Artes, es, además, fundadora de la EITALC (Escuela Internacional de Teatro de América Latina y El Caribe) en el cual ha impartido talleres, seminarios y demostraciones de
trabajo.
En 1959, siendo aún muy joven dio sus primeros pasos como actriz en la antigua Academia de Teatro Estudio, a su juicio, no sólo uno de los grupos más importantes del país, sino el más trascendente que ha dado la escena cubana. En éste no únicamente enriqueció su carrera profesional, sino la manera de entender el proceso de actuación desde la investigación.
Crea en 1986 el Grupo Teatro Buendía con alumnos egresados del Instituto Superior de Arte; situó algunas puestas destacadas en este tiempo entre las que destacan Lila, la mariposa, Las perlas de tu boca, que clasificó entre las más sobresalientes del año, según la crítica local.
En una reciente entrevista consultada confesó: El teatro Buendía fue, es y será la prolongación de este diálogo generacional. Es el lugar donde sigo creando lazos familiares con personas que no son de mi línea de sangre directa, pero que sí son parte de la familia que elegí.
Asumió también, otro gran reto junto a Sergio Corrieri: el Teatro Escambray, en el polo opuesto a las teorías de Grotowski. El nuevo grupo aspiraba -y logró- a desarrollar un trabajo estrechamente vinculado a las comunidades de la zona montañosa de El Escambray, en el
centro del país, donde se localizaba una situación especial como legado de la llamada lucha contra bandidos de principios de los años sesenta.
Al llegar al grupo, escuela de prestigiosos artistas en las tablas de nuestro país, la joven actriz encuentra numerosas respuestas sobre la manera de representar en la escena, temas contemporáneos, nacidos al calor de la más cotidiana realidad y que tenían la nobleza de reflejar toda la revolución cultural que se producía por aquel entonces en las zonas más enrevesadas de nuestra geografía- refiere un artículo sobre el quehacer de la afamada teatrista cubana.
El documento prosigue: Luego de la experiencia adquirida en el Teatro Escambray, creó un colectivo que seguía la misma línea de trabajo, en la comunidad de La Yaya, con campesinos de la zona. Aquí comienzan sus inquietudes como dramaturga y directora.
Sobre esa experiencia declaró en una ocasión: Después de casi dos años junto al Escambray, decido irme a la Yaya, una comunidad de campesinos, prestos a dejar sus tierras para convertirse en obreros. Es allí donde por primera vez comienzo a dirigir, pues durante este proceso de transición los campesinos traducían sus problemas, sus preocupaciones en pequeños espectáculos de formato corto.
A su trabajo se integra también en la década de los 80 el grupo Cubana de Acero, otra experiencia en que se sumerge Flora Lauten.
Toma parte en el montaje de la obra Huelga, de Albio Paz, como actriz y asistente del director colombiano Santiago García.
Su desempeño actoral le vale premio en el Festival de Teatro de La Habana, en 1982.
Permanente búsqueda
Estudiosos de su quehacer artístico aseveran que se le considera uno de los directores más audaces de la actualidad teatral cubana, con probada capacidad.
Fue invitada por el reconocido Eugenio Barba para pasar un seminario en Italia. A su regreso a Cuba se incorporó al equipo de pedagogos del Tercer Taller Internacional, auspiciado por la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y el Caribe, con sede en La Habana.
Sobre su labor pedagógica en el Instituto Superior de Arte (ISA); ha dicho:
Implicó para mí hacerme maestra con una base más rigurosa, menos empírica. El hecho de trabajar por primera vez con una generación tan joven me impuso un reto. Era cuestionarme diversos puntos de vistas y sentidos durante el intercambio con mis alumnos.
En mis clases se creó el primer taller intercultural del ISA en el que coincidían músicos, pintores, dramaturgos, un equipo necesitado de intercambiar, de dialogar. Creo que esta integración con los jóvenes es la que me ha permitido sentirme viva y joven.
El carácter renovador y la calidad de sus actuaciones, talleres y puestas en escena en las dos últimas décadas se manifiestan en La cándida Eréndira, Otra tempestad, La vida en rosa, y Bacantes, entre otras), piezas que obtuvieron numerosos premios y reconocimientos del
público y la crítica especializada en América Latina, Europa, Norteamérica, Asia, África y Australia.
Ha impartido talleres sobre entrenamiento del actor, máscaras, improvisación y técnicas de montaje en numerosos países e instituciones culturales.
En el año 2005 le fue otorgado el Premio Nacional de Teatro, por la obra de toda una vida.