Casi todas las generaciones de artistas plásticos de la región oriental estudiaron en la escuela provincial de artes plásticas de Santiago de Cuba, que se fundó el 13 de septiembre de 1935 en la céntrica calle Heredia, donde se ubican importantes instituciones culturales de esa urbe.
En 1945, la escuela tomó el nombre de José Joaquín Tejada, luego del fallecimiento del importante pintor santiaguero.
Ese mismo año pasó al Ministerio de Educación y aplicó igual plan de estudios que la Academia San Alejandro, de La Habana.
Según documentos de la época, en 1954 la Academia se trasladó al antiguo Caserón del Intendente, lugar que ocupó hasta 1960 cuando reabrió después de las luchas revolucionarias en la Isla. Dos años más tarde se trasladó al sitio que ocupa actualmente.
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En la escuela, segunda de su tipo fundada en Cuba, estudian actualmente alumnos de las provincias de Granma, Holguín y Guantánamo, no obstante existir otras similares en esas provincias.
Un hecho importante en su desarrollo ha sido el incremento de la matrícula en la especialidad de actuación, que graduó a los primeros egresados en el curso 2004-2005.
En estos momentos cuenta con una matricula de 136 estudiantes, de ellos 81 de artes plásticas y 55 de actuación, de los que medio centenar son internos provenientes de todos los municipios de Santiago y las demás provincias orientales.
La escuela conjuga armónicamente una instrucción especializada que atiende las particularidades de las manifestaciones artísticas que en ella se estudian, la técnica y el desarrollo del virtuosismo, junto con una intensa formación humanística, capaz de despertar en los jóvenes el interés por la cultura en general.
Entre los aportes más significativos de la Academia José Joaquín Tejada, que no son más que los resultados de la enseñanza artísticas en cincuenta años de Revolución, está una renovada concepción de la docencia, comprometida con lo mejor de la tradición cultural, la actualización del arte contemporáneo en términos de enseñanza con criterios más amplios y abarcadores y las características propias del papel del docente en este tipo de enseñanza donde el estudio de cada contenido y programa se convierte en un acto creativo irrepetible.