Profesor, pianista y compositor, César Pérez Sentenat (La Habana, 18 de noviembre de 1896- 4 de mayo de 1973), fue un pedagogo a la altura de su tiempo.
Permanente creador en el campo de la educación musical cubana, realizó estudios de teoría y solfeo con el profesor José Molina, y de piano con de Antonio Saavedra, Rafael Serrano y Hubert de Blanck.
Según fuentes consultadas, fundó junto a Amadeo Roldán la primera Escuela Normal de Música de La Habana con el propósito de preparar maestros para lograr institucionalizar la educación musical en las escuelas públicas. Amplió los cursos, programando una enseñanza nocturna, con la cual aspiraba a constituir la Universidad Musical Popular bajo la misma idea renovadora de Julio Antonio Mella al crear la Universidad Popular José Martí.
Tuvo un gran interés en elevar el interés metodológico del educador sin perder de vista la parte artística que permitiera encauzar las condiciones naturales del alumno.
En su trabajo Métodos Generales para el aprendizaje de la música en la escuela primaria, Sentenat presenta una serie de proyectos aplicables según las necesidades del propio proceso, además, de que da a conocer algunas indicaciones metodológicas que ejemplifican cómo se introducen convenientemente los procedimientos en una clase.
Uno de los aportes que hizo fue la serie didáctica de música para piano por la necesidad de crear materiales que mostraran dificultades específicas en el aprendizaje del instrumento.
Sentenat dedicó la mayor parte de su vida a la labor pedagógica, compulsado renovaciones en la utilización de métodos y procedimientos científicos en la enseñanza, de acuerdo con un artículo sobre el reconocido pedagogo.
Una fructífera vida artística
Entre 1913 y 1922 estudió en París con los maestros Joaquín Nin Castellanos y León Saint-Requier, de la Schola Cantorum. A su regreso a la Isla antillana en el año 1922 trabajó en el Conservatorio Nacional como profesor de piano y armonía.
Participa con Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona, dos grandes de la cultura nacional, en la fundación de la Orquesta Sinfónica de La Habana, y actúa como pianista y secretario general de ésta. En 1924 significa junto a Amadeo Roldán cuando se fundó la Orquesta Filarmónica de La Habana.
Durante quince años fue profesor de piano del Conservatorio Municipal de La Habana, hoy Conservatorio Amadeo Roldán. En 1931 fue nombrado director de este centro docente. Trabajó
con a Roldán en la fundación de la Escuela Normal de Música de La Habana. En 1945 fue designado inspector provincial de música de La Habana y en 1949, inspector general de música del Ministerio de Educación, cargo que desempeñó hasta 1952.
Denunció Sentenat los males de fondo de la enseñanza de su tiempo debido al carácter fraudulento, la falta de recursos en las instituciones estatales y la despreocupación de los gobiernos de turno.
Después del triunfo de la Revolución Cubana, recibió la Cátedra de piano y dirección del Conservatorio Guillermo Tomás, en Guanabacoa, en 1961.
En 1965, le designaron director general de música del Consejo Nacional de Cultura (CNC), y presidente de la Comisión de Reforma de la Enseñanza Musical.
Su producción musical fue pequeña y estuvo dirigida con sentido didáctico y con sencillez estructural, enmarcada en un nacionalismo con acento en lo rural.
Entre sus obras para piano se encuentran Suite cubana en Sol menor; Preludios en todos los tonos; Cuatro estampas para un pionero, para voz y piano; Martianas; Tres canciones campesinas; Tríptico de villancicos cubanos.
César Pérez Sentenat dirigió su último concierto de piano en 1972, en el Palacio de Bellas Artes de La Habana. Además de tener una fructífera trayectoria como docente de la enseñanza artística a la que hizo importantes contribuciones, compuso obras clásicas y escribió poesías.
Le encantaba la música y enseñar a los niños acerca de su mundo para que llegaran a ser músicos, comentó con orgullo su nieto en una ocasión.