Chris Graus,
Cuatro minutos (2006)
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Recientemente tuvimos otra Semana más de la Muestra de Cine Alemán, que desde hace algunos años beneficia a los espectadores cubanos preocupados y ocupados por conocer de la buena cinematografía de esta nación europea, gracias a la Cinemateca de Cuba.
Este cine tiene sello propio, impregnado de arte y espiritualidad, que ha sabido acaparar la atención de un público con sus innumerables producciones y en la diversidad de un gran número de autores.
Desde mediados de la década del 90, tanto en las muestras con éxito presentadas en los Festivales del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, así como en otras Semanas de exhibición, la cinematografía teutona ha desplegado su abanico de colores.
Filmes del destacado maestro Werner Herzog, hasta selecciones agrupadas bajo subtítulos como en 2001: Cine alemán de los 90, en la que se presentaron: Después de las cinco en la selva, Pasajero sin boleto, El productor de cadáveres, El coraje de mi madre, y, Comedian Harmonists, por sólo mencionar algunas.
En 2005 con Una selección representativa de lo mejor de la última década, estuvo la promoción de estupendas películas como: Sophie Scholl, Luces y Corazón de elefante, entre otras. Y algo tan deliciosamente enriquecedor que dejo para último es la muestra de Alemania desde la perspectiva de…, en la que se distinguió la visión de la realidad alemana a través de tres destacados cineastas europeos.
Otras oportunidades ofrecidas además, por la Cinemateca de Cuba, ante el goce que brinda un buen cine igualmente, como necesidad espiritual, fue la retrospectiva largamente titulada A 25 años de su muerte, una retrospectiva de Rainer Weerner Fassbinder, acompañada por diez títulos.
En el mes marcado como junio, aparece otra Semana de Cine Alemán, con la más reciente película del director Chris Graus, Cuatro minutos (2006), la llave que abrió la cita germana en la sala del cine Charles Chaplin.
Con el aval de 16 premios cinematográficos en eventos internacionales se presentó el largometraje de dos horas que desde los primeros minutos capturó el público presente. Con un tema quizás poco común, pero en nada poco humano, nos relata la historia de una profesora y de su joven alumna que por demás, es reclusa.
Dentro de algunos meses nuevamente entramos en contacto con el cine del mundo y podremos regocijarnos con una cinematografía que nos hará correr de cine en cine, que jugará con nosotros como al gato y al ratón, pero que al final, el mayor premio será para el público cubano.