Martí, el ojo del canario
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El destacado realizador cubano Fernando Pérez, Premio Nacional de Cine, nunca deja de ser noticia.
Ahora vuelve con otro nuevo proyecto convertido finalmente en película y que sólo se encuentra en la fase final de edición, mezcla y demás detalles; falta poco para que salga del horno, y quizás, podamos disfrutarla pronto. Para eso, su realizador ha trabajado con verdadera intensidad.
Martí, el ojo del canario, que parafrasea una línea de uno de los Versos Sencillos de una gran carga metafórica y enigmática del poeta, es su más reciente propuesta, en la cual, arduamente se encontraba ocupado desde hacía dos años.
En este filme, el realizador pretende mostrar los primeros años de la adolescencia y juventud ―de 9 a 17 años― en la vida de José Martí, cuando se convirtiera en el preso número 113 de la segunda brigada de blancos. Surgida del interés de un proyecto por parte de la Televisión Española y la productora Wanda Vision, en el cual cada país latinoamericano aportará una cinta sobre un héroe nacional, para formar parte de la serie Libertadores.
Después de un minucioso trabajo de investigación, característica primordial que acompaña las obras de este director, pero sin traicionar la historia ni desestimar lo biográfico, Fernando, realiza una inteligente composición entre realidad y ficción en una dura tentativa de captar al Martí conocido e imaginado por todos.
El Martí que en su cinta nos mostrará, no tiene paralelo con el maniqueado filme de 120 minutos producido entre Cuba y México en 1954, por Emilio El Indio Fernández: La rosa blanca, que se convirtiera en una de las películas cubanas más polémicas de todos los tiempos; por demás, encargada por el mismísimo tirano Fulgencio Batista en el Año del Centenario (1953), del natalicio del Maestro.
¿Cabría aquí el dicho de que el “infierno esta plagado de buenas intenciones”? Ni tampoco, pero en otro acorde, con la cinta cubana Páginas del diario de José Martí (1971), de José Massip, en el cual a través de los pasajes del diario de campaña del prócer, se muestra al intelectual cubano en su papel de organizador de la guerra de liberación contra España en 1895, filme realmente poco valorado, tanto por la crítica como por estudiosos del cine.
Quizás podamos preguntarnos cuántos Martí, sin repetirse, podrían en la gran pantalla reflejarse, a cuantos les devolveríamos el aire que en cada uno de nosotros respira, desde nuestra más remota conciencia adquirida.
En el desarrollo de su trabajo, Fernando comprende que lo que verdaderamente deseaba era impregnar, en una visión personal e intimista del héroe, su naturaleza humana. Tarea nada fácil por la dimensión que el Apóstol proyecta.
Así, se procesa toda la información resultante del detallado trabajo de investigación convertido en proyecto cinematográfico, o sea, imbricarlo en un todo de ficción, en el que cobra valor diversas etapas y momentos en la vida de Martí, que a pesar de la poca información existente en tales pasajes de su vida, deberían no obstante, ser recreados dramatúrgicamente.
En el staff, que por demás ocupó varios meses de extensa búsqueda, tiene como personaje Martí niño a Damián Rodríguez, y el Martí adolescente es interpretado por Daniel Romero, estudiante de la Escuela Nacional de Arte.
También, en el elenco se encuentran los actores Broselianda Hernández y Rolando Brito en los respectivos papeles de los padres. Durante toda la película desfila una galería de actores de primera línea que aunque con pequeñas escenas, no dejan de ser importantes ni minimiza su alta calidad artística.
Martí, el ojo del canario, es la nueva propuesta que con avidez todos esperamos.
Foto http://www.cubacine.cu