
Grupo Corpo
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Durante mi breve estancia en Uruguay volví a toparme con el conocido Grupo Corpo brasileño, pero esta vez el encuentro fue más fructífero y completo que en 2001, cuando visité la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, donde radica la sede de la compañía.
Corpo estaba de vacaciones y, por cortesía de la bailarina Danielle Paván, accedí a sus instalaciones y recibí una amplia información gráfica y en video, que incluyó las grabaciones de Nazaret y Parabello. Ahora, por primera vez, tenía frente a mí a la compañía completa que se presentaba en el Teatro Solís de la capital uruguaya entre los días 11 y 13 de diciembre.
Esta vez fue, nuevamente, la querida Danielle quien, con su expresividad y cariño habituales, me abrió los brazos en pleno escenario del Solís antes de iniciar los ensayos, y a puro grito me dijo: Ahora sí podemos ir a Cuba. De inmediato, me presentó a Pedro Pederneiras, uno de los hermanos que crearon la agrupación en 1978, quien es el director artístico y a seguidas llegó Rodrigo Pederneiras, coreógrafo de Corpo, con quien conversé en una linda plática, cuya duración estuvo supeditada al inicio del ensayo. Aceptadas las condiciones, comenzamos a conversar como viejos conocidos.
Mi primera interrogante, conociendo la obra del Grupo Corpo, fue sobre la estética tradicional y la posible incidencia de los nuevos rumbos de la escena danzaria internacional:
No hay una preocupación con las tendencias internacionales. Lo que hacemos en el Grupo Corpo siempre es buscar algo que a nosotros nos interesa, que nos guste.
Tuvimos un trabajo, por mucho tiempo, intentando hacer o de buscar una manera de bailar que fuera más brasileña, más para los cuerpos de los brasileños. Pero, hace muchos años ya que no nos preocupamos por esto. Es una preocupación estética sin seguir una línea. Pero, creo que hemos conseguido, que hemos creado, un lenguaje muy particular de Corpo.
En la piezas de Pederneiras que conocía ya había notado este afán por “brasileñar” la danza, pero cuando me enfrenté a su obra Lecuona descubrí que ese sello nacional ya tenía un carácter más abarcador. Sobre este ballet con música de nuestro gran pianista y compositor me dice Rodrigo:
Lecuona es un caso muy especial, un caso de amor. Siempre me gustó muchísimo Lecuona, tenía muchas cosas de Lecuona, toda su obra para piano, porque también es una obra que no se encuentra fácilmente. Pero, estas canciones me las había mostrado un gran amigo que murió hace 25 años y nunca más había escuchado estas canciones.
En el año 2002 estaba en San Francisco, los Estados Unidos, y en una tienda muy grande donde se consiguen rarezas encontré un CD único –no conozco nadie que lo tenga– con sus canciones, con Lecuona al piano, su orquesta e intérpretes distintos. Me lo llevé a la casa y dos semanas después empecé a hacer el trabajo y de todo el CD.
Me amarré a lo que decía cada una de las canciones, con palabras muy lindas, muy bonitas, cosas muy profundas, muy fuertes, muy calientes, y todas hablan de celos, de amores perdidos y conquistados y cosas así, me apasioné.
El programa que presentaba el Grupo Corpo y que se iniciaba esa noche, incluía dos obras de diferente fecha y concepción:
En la primera, Bach, le hacemos un homenaje a Johann Sebastián Bach. Es una obra de 1996 y tiene música especialmente hecha por Marco Antonio Guimaraes, un músico compositor brasileño, a partir de la obra de Bach. En la segunda parte está nuestra última obra, se llama Imã, tiene la música especialmente hecha por tres compositores brasileños que trabajan juntos, Kassin, Moreno y Domenico, y es una obra que habla básicamente de la atracción entre los opuestos.

Rodrigo Pederneiras
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Por el Grupo Corpo han pasado algunos bailarines cubanos; luego, con la creación de Lecuona, Pederneiras se encontraba, de algún modo, con la Isla antillana. A la pregunta de qué más podemos hacer por unir Corpo con Cuba, a partir de una posible visita del grupo o suya individualmente, el coreógrafo respondió:
Para nosotros sería muy lindo que pudiéramos ir a Cuba, porque viajamos por todo el mundo, Norteamérica, Asia, toda Europa, y Cuba, que es un país tan hermano, no la hemos visitado todavía. Pero, espero que podamos ir pronto.
No conozco las compañías cubanas, sólo la compañía de Alicia Alonso, que es una compañía más clásica y es un poco difícil el trabajo que yo hago con el Grupo Corpo, hacerlo con bailarines que solamente bailan clásico. Pero, sería lindo.
A mí me gustaría ‘muchíííísimo’ [insiste en la í] poder mostrar nuestro trabajo en Cuba y conocer más el trabajo que se hace en Cuba en danza. Los bailarines cubanos son conocidos en todo el mundo por la gran calidad que tienen.
Así, despide Rodrigo Pederneiras este diálogo cubano-brasileño. Comienza el ensayo, pero prefiero dejar la expectativa para la noche en el debut en el Solís, donde me premiaron con una butaca del centro en primera fila –una de las varias ganadas al espacio habitual de la orquesta– y aprovecho la invitación del Director del teatro a recorrer sus espacios, recientemente restaurados.
En la escena, Rodrigo como coreógrafo, Paulo como director artístico, Pedro como director técnico (tres de los hermanos Pederneiras que componen la compañía, además de Miriam como asistente de coreografía y Gabriel como coordinador técnico) y el elenco que componen veinte bailarines, se entregan al movimiento contrapuntístico de Bach y a las riesgosas apariciones de Imã.
En la noche, el éxito fue rotundo, el Solís en pie y múltiples las llamadas a escena. Nuevamente aparece Rodrigo Pederneiras en la escena que en la tarde me había permitido pisar junto a él, ahora agradeciendo el tributo de los uruguayos asistentes a su debut de temporada. A una última pregunta “fuera de programa” esa noche, en el cóctel de bienvenida en el foyer del teatro, el maestro me confiesa sin fatigas:
Sí, todavía sigo, todavía estoy trabajando, son ya treinta… y dos años.
* El autor es profesor, crítico de danza y colaborador de los programas especializados de CMBF Radio Musical Nacional. |