García Márquez y Bela Bartok

Leyda Lombard
22/ 08/ 2012

García Márquez y Bela BartokEl Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, narra en su evocador libro Vivir para contarla, cómo después de una adolescencia en la que estuvo enamorado de la música caribeña, los mambos de Pérez Prado y los boleros de la Sonora Matancera; al llegar a la madurez se ocupó de los grandes maestros de todos los tiempos. 

García Márquez comenzó a identificarse con ellos, al descubrir que cuando escribía sus novelas oyendo esas melodías, se profundizaba su amor por la literatura. 

Entre 1965 y 1966, en México, inmerso en la creación de Cien años de soledad, sólo tenía dos discos: Los Preludios, de Debussy; y Que noche la de aquel día, de Los Beatles. 

Estimulado por el ritmo que le aportaba a su creación el escuchar música, decidió fortalecer la discoteca: El cello de Vivaldi a Brahms; el violín, de Corelli a Schöenberg; el clave y el piano, de Bach a Bartok. 

Años más tarde, García Márquez confesó que cuando escribía su sexta novela: El otoño del patriarca, escuchaba siempre el Tercer concierto para piano de Bela Bartok.

Descubrió afinidades sorprendentes entre la novela y la composición del gran folclorista húngaro, y las atribuye a que en ese momento lo oía sin misericordia, mientras escribía. 

Dos críticos de Barcelona lo sorprendieran con la afirmación, de que El otoño del patriarca y el Concierto de Bartok tenían la misma estructura. El novelista colombiano aseguró que aunque esa revelación le causó gran alegría, sigue sin entender las analogías que plantearon aquellos dos críticos. 

Gabriel García Márquez se ha mantenido fiel a su predilección por Bela Bartok, y cuando recogió el Nobel de Literatura pidió que se escuchara durante la ceremonia, el Concierto para Orquesta de ese compositor, y en especial el movimiento que hace alusión al juego de las parejas.

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