Una zarzuela de mantenida presencia

Ángel Vázquez Millares
06/ 02/ 2019

José Serrano fue uno de los compositores españoles de zarzuelas de los que más títulos han permanecido en los repertorios hasta nuestros días. Nacido en Valencia, vivió entre 1873 y 1941, entregando alrededor de cincuenta piezas del género.

De ese conjunto, se han mantenido en la escena y en las grabaciones, títulos como La alegría del batallón, La reina mora, El mal de amores, Moros y cristianos, Alma de Dios, El amigo Melquíades, La canción del olvido, Las hilanderas, Los de Aragón, Los claveles y La dolorosa.

Como compositor, Serrano poseyó una inspiración muy fecunda en la creación de melodías sentimentales, y tomó recursos del verismo operístico italiano; como el empleo de interludios orquestales, cuyo contenido musical se ajusta al ambiente de la situación dramática.

Mientras, algunas de sus obras están elaboradas sobre temas o motivos con un valor o significado especial y que se reiteran según las necesidades del desarrollo dramático.

Ese tipo de lenguaje hizo que algunos críticos calificaran a Serrano como el Puccini de la zarzuela española.

Los de Aragón, ya revela por su título la intención de la obra, o sea, rendir un tributo artístico a esa región de España, al carácter de su gente y a su gran monumento religioso que es la catedral de la Virgen de Pilar, de la ciudad de Zaragoza.

Mientras, se mezclan y enfrentan el amor y el patriotismo, aunque este se basa en el obligado cumplimiento del deber militar en los territorios coloniales; en este caso, el que ocupó España en el Norte de África.

El argumento de es el siguiente: En Zaragoza viven Gloria y Agustín, una pareja de novios muy enamorados, que se ven obligados a separarse cuando él es llamado a filas para la guerra colonial en el Norte de África. Gloria promete esperarlo y enviarle regularmente cartas que mantengan su ilusión.

Pero al cabo de un tiempo, se siente atraída por un antiguo sueño, o sea, triunfar como canzonetista; y, abandonándolo todo, emprende su carrera musical.

Cuando la madre muere del disgusto, su abuelo Dionisio y su hermana Pilara, deciden olvidar a Gloria para siempre. Todo esto llega a oídos de Agustín por medio de Luis, su mejor amigo y lleno de rabia, comienza a arriesgar la vida en los combates, hasta el punto de ser considerado un héroe.

Cumplida su misión militar, vuelve a la capital aragonesa con honores, al tiempo que Gloria llega a la ciudad para actuar en un music-hall cantando cuplets franceses, pero cuando recibe el desprecio de sus paisanos, se da cuenta del error cometido, y acude a la iglesia del Pilar, poniéndose bajo el amparo de la Virgen.

Allí le encuentra Agustín, quien le convence de que regrese a so casa, resucitando aquel cariño que ella creía perdido para siempre.

Los de Aragón tuvo su estreno el 16 de abril de 1927 en el Teatro Centro de Madrid con María Badía como Gloria, y Delfín Pulido siendo Agustín.

 

 

 

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