La jarana

Yamilé Jiménez
29/ 11/ 2018

Cuando los españoles y criollos observaban las fiestas populares de Yucatán en el siglo XVII, aquellas reuniones ruidosas resultaban para ellos escándalo, gentío, desorden y jolgorio y en el mejor de los casos una especie de jarana pero aludiendo siempre de forma un tanto despectiva a las reuniones populares de los nativos donde reinaba la fiesta y la algarabía.

Para referirse a aquellos eventos, se solía emplear la frase:… “comenzó la jarana”, lo que trajo como consecuencia que ciertas músicas que allí se ejecutaban, y uno de sus instrumentos típicos, recibieran, por parte de los indígenas, el nombre genérico de Jarana.

Así se conocen varios tipos de bailes llamados Jaranas y que responden por su apellido, a las diversas zonas o regiones del territorios mexicano, siendo los más conocidos: la Jarana Yucateca (baile y forma musical procedente de la Península de Yucatán) y la Jarana huasteca (son mexicano originado en la región Huasteca que comprende el norte de Veracruz, el sur de Tamaulipas, la Sierra Gorda de Querétaro y partes de los estados de San Luis Potosí e Hidalgo).

Pero además, el nombre de Jarana también se le adjudica a un instrumento de cuerdas pulsadas, cuyos orígenes se vinculan a la vihuela y la guitarra barroca y que un tanto parecida al cuatro, conforma junto con el violín y la guitarra huapanguera el llamado Conjunto Huasteco.

Como instrumento, la Jarana se emplea igualmente en el Son Jarocho de la región de Veracruz y mediante sus rasgueos sincopados, es el encargado del despliegue armónico de esta modalidad tradicional del son mexicano.
La Jarana Jarocha se clasifica de acuerdo a sus dimensiones, comenzando por la mayor (jarana tercera), a la que siguen, la jaranas segunda, primera y mosquito, para concluir con la más pequeña de todas que recibe el nombre de chaquiste.

Gracias a su gran variedad de tamaños y registros diferentes la Jarana Jarocha aporta una notable riqueza tímbrica al Son Jarocho. En correspondencia con los diferentes tamaños, la Jarana posee varias afinaciones y las de cuerdas dobles pueden afinarse por octavas.

Algunos grupos de rock o rap mexicanos han incluido la jarana en varias grabaciones y el compositor Jesús Echevarría (México-1951) le concedió a este instrumento de cuerdas un papel protagónico en su obra: Suite Huasteca, integrada por danzas y ritmos populares de la región.

Tanto el concerto grosso como las sonatas a trío de las escuelas del barroco napolitano y veneciano dejan sentir su influencia en la Suite Huasteca de Jesús Echevarría, a la que se unen trozos del folclor mexicano y de la música sureña española, para obtener como resumen una partitura que destaca por su sonoridad brillante y colorida, que nos conduce, de manera inequívoca, a las reminiscencias sonoras de una popular, festiva y alegre Jarana.

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