Shostakovich y el fútbol

Anniet Martínez Pérez
07/ 11/ 2018

La personalidad de Dimitri Shostakovich se considera desde una perspectiva inusual: el compositor ruso era un aficionado ferviente al fútbol y entendía el juego como un experto. Se dice que quiso ser futbolista pero no pudo por una miopía severa que padeció desde niño. Pero era un asistente asiduo al mejor fútbol de su ciudad (Leningrado) y fue árbitro calificado y como tal actuó algunos años en ligas de buen nivel en su país.

La nieta de Shostakovich, Irina decía: “El fútbol era el pasatiempo favorito de mi abuelo desde que era joven.  Vivía en un mundo paralelo lleno de fútbol. No se podía creer que fuera una parte importante de su espacio personal que le daba fuerza. En el mundo del fútbol, siempre permanecía joven, alegre y libre“.

1936 fue un año complicado y triste para Shostakovich, ya que en el periódico principal, “Pravda”, salieron artículos que destrozaban su ópera “Lady Macbeth de
Mtsensk” y su ballet “La corriente clara”.

Fue en ese momento que el fútbol se volvió en un desahogo psicológico para el compositor, y en parte un mecanismo de defensa original que lo ayudó a sobrevivir los tiempos duros. Su hijo, Maxim Shostakovich recuerda: “El fútbol fue la salvación más auténtica para mi papá. En casa, tenía una vida intensiva con el fútbol. Dibujaba tablas en cuadernos especiales, lo llenaba con los resultados de diferentes campeonatos, y reunía diferentes datos interesantes“.

En 1930 Shostakovich compuso “La edad de oro”, una suite de ballet en tres actos y 37 escenas, que utiliza el fútbol como metáfora de los cambios políticos europeos en 1920.

Es difícil imaginar que el espacio del balón, los tiros penales, los silbatazos, las tarjetas amarillas y rojas, los expulsados, los once contra once, los árbitros y los abanderados quepan en la cancha de los violines, violas, violonchelos, flautas, timbales, cornos, directores y batuta. Es difícil imaginarlo, pero ocurre en “La edad de oro”, de Dimitri Shostakovich.

Shostakovich se dedicó seriamente a la estadística del fútbol y su opinión acerca de este deporte, se consideraba a la par de lo que decían los especialistas del tema. Este grande del siglo XX tenía libros especiales para ello e invertía una cantidad increíble de energía en sus escritos deportivos.

Se dice que a lo largo de su vida, Shostakovich escribió más de 100 cartas, que se podrían catalogar como “deportivas”: todas hacen alusión no sólo al fútbol, sino también al hockey, al voleibol, al ajedrez y a otros deportes. Por supuesto que el fútbol predominaba en sus misivas, que si las juntamos con el resto sus escritos, opiniones y comentarios de su deporte favorito, se funden en una novela original y epistolar que llevaría por título “Futbol”.

El 2 de octubre de 2016 en el estadio Petrovsky de San Petersburgo, aficionados del club de fútbol “Zenit” llevaron a cabo un performance grandioso dedicado a Shostakovich en frente de 20 mil espectadores. Minutos antes de que comenzara el partido entre el Zenit y el Spartak, de manera inesperada, en lugar de los acordes de la “Marcha de fútbol”, de Matvey Blanter, que suena por reglamento antes de cada partido de la liga rusa, explotó la potente sinfonía No.7 “Leningrado”.

A la pista salieron músicos con instrumentos para tocar en vivo un fragmento de esta trascendental obra. El alma de Shostakovich literalmente dominó sobre su estadio favorito. ¡Otra vez llegó al partido!

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