LA SEDUCCIÓN DE LA FORMA: tres escultores y doce volumetrías del buen arte cubano en el Museo Nacional de Bellas Artes

Antonio Fernández Seoane
03/ 11/ 2018

Doce innegables “seducciones”, diferentes entre sí en cuanto a sus particulares estéticas aunque con el denominador común de sus hechuras en metales. Doce formas tridimensionales poseedoras de los sellos autorales de sus tres reconocidos creadores.

Entonces, LA SEDUCCIÓN DE LA FORMA, exposición que ocupa un inusual espacio exhibitivo para la envergadura de su contenido, pero obligado por el formato de sus estructuras de mediana y gran dimensión: el patio central de edificio de Arte Cubano de nuestro Museo Nacional de Bellas Artes.

José Villa Soberón, Tomás Lara Franquis y Rafael Consuegra Ferrer son los tres escultores seleccionados por Delia María López Campistrous para la curaduría de esta muestra colectiva, inaugurada el pasado viernes 5 de octubre: el primero, con esa inquietante del perpetuo movimiento geométrico, en espirales robadas a la realidad efectiva y a la historia misma…; el segundo, alrededor de “una mecánica nestructural” que devela esa otra naturaleza que es la de los procesos industriales…; y Consuegra, con una emulsión de técnicas y formas en la apropiación objetual, de esos entes que nos rodean o de aquellos otros de los cuales nos servimos.

Las piezas en acero (inoxidable, corten o conformado) en variantes puras o compatibles con la utilización de otros materiales (la madera, la soga, las lozas de piedra e, inclusive, otros metales)…; las formas menos tradicionales dentro del panorama histórico de la escultura cubana…; los asuntos desplegados desde la multiplicidad de enfoques meramente estéticos, pero sin dejar de contemplar la posible asunción funcional o utilitaria (a veces o muy pocas veces en estos casos).

Todo un derroche de ingenio creador como sobrada razón para seducir, en sus formas, hasta el receptor más exigente, como probable “moraleja” expositiva.

LAS SEDUCTORAS OBRAS

Lo primero que llama la atención en el conjunto que representa a José Villa Soberón es su escultura GRADA, en acero inoxidable, de 2017, que se convierte (a pesar de la timidez del receptor en cuanto a su interacción) en un banco o asiento altamente artístico para el descanso.

El resto de sus piezas (SETO, AURORA y OCASO, en acero corten e inoxidable, realizadas entre los años 2017 y 2018) con ese característico “lenguaje de estilización y el racionalismo escultórico donde se palpa la subjetividad intrínseca del creador”, como acota la curadora de la muestra, Delia María López, en el suficiente y bien diseñado catálogo preparado por nuestro Museo Nacional de Bellas Artes para esta exposición.

Por su parte, Tomás Lara demuestra su dominado oficio en el dibujo, como lo pudiera confirmar su pieza RÉPLICA DEL SERRUCHO DE MI PADRE, de 2009, como resultado del volumen aquí conseguido en esa previa preparación de las líneas para el o los efectos de hechura tridimensional que provoca la pieza.

Las restantes, PRESILLA, HERRAMIENTA MÉTRICA y una última SIN TÍTULO, pero todas procedentes de la serie FERRAMENTA, dan fe de sus detenidas y minuciosas observaciones sobre el objeto o lo que es lo mismo, la herramienta que forma parte de un proceso industrial en ese otro de la creación artística.

Por último, Rafael Consuegra con cuatro magníficas piezas de su característico quehacer en el que cohabitan la violencia y la belleza, esa que podemos –a veces- detectar en la “banalidad cotidiana”, al decir de la querida profesora de la Universidad de La Habana, Dra. María de los Ángeles Pereira (en su texto al catálogo), como lo pudieran demostrar dos de sus cuatro piezas aquí presentadas: LO COTIDIANO DESCONCERTANTE y CON TODA LA TERNURA QUE LLEVA DENTRO, de los años 2010 y 2012, respectivamente.

Las doce piezas escultóricas que forman parte de la exposición LA SEDUCCIÓN DE LA FORMA (que estará a disposición del público cubano e internacional hasta el mes de febrero del año 2019), ostentan un evidente y subyugante lenguaje abstracto, pero que también –al escudriñar sus estructuras moldeadas o ensambladas- nos pudieran acercar a formas más concretas, las reconocibles tal vez, esas que han sido arrancadas a la realidad circundante por estos tres grandes escultores del arte cubano contemporáneo.

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