Ha muerto una gran diva de la ópera

Yamilé Jiménez
09/ 10/ 2018

Incluso para los iletrados de la ópera, el nombre de Montserrat Caballé resulta conocido desde que en 1992 su tema Barcelona, que cantara en un álbum de 1988 junto al cantante de pop Freddie Mercury, fuera seleccionado por el Comité Olímpico de España como el himno oficial de los Juegos deportivos que tuvieron lugar en la Ciudad Condal.

Aunque en papeles se trataba de dos intérpretes con voces, timbres y repertorios bien diferenciados y hasta incompatibles, aquel binomio fue un verdadero hit, que incluso, una buena parte de la gente escucha hasta hoy, dejando atrás la cita deportiva.

Pero más allá de los melismas vocales y notas agudas de Barcelona, que todos conocen, los doctos del arte lírico saben que Montserrat Caballé es una de las grandes divas de la ópera y no solo por la notoria cantidad de premios y condecoraciones que recibió a la largo de su carrera, como la Medalla de Oro del Gran Teatre del Liceu; el Premio Grammy a la mejor interpretación vocal solista de música clásica por su interpretación en el álbum “Rossini: Rarities”; la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya; el Premio Príncipe de Asturias de las Artes; el Premio Nacional de Música y el Cavaliere di Gran Croce OMRI, otorgado por el presidente de Italia; Premio de la Academia del Disco Lírico de París; Rosa de Oro, del Spanish Institute de Nueva York, y Honorífica de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, por solo nombrar algunos.

La Caballé hizo su debut en 1950 cuando interpretó el rol principal de La serva padrona, de Pergolessi, en el Teatro Fortuny de Reus, en su natal Cataluña. Tenía para entonces escasos 17 años pero por delante una carrera prominente que la colocó, durante décadas, en los roles protagónicos del repertorio verista y belcantista para concluir catalogándola, después de más de 4000 presentaciones por todo el mundo, como una de las más aplaudidas intérpretes de la historia de la ópera, recibiendo el reconocimiento tanto por parte del público como de la crítica.

Sus múltiples representaciones la llevaron a los más selectos teatros de ópera como la Scala de Milán; Staatsoper de Viena; Royal Opera House Covent Garden, de Londres; Opera de París; Bolshoi, de Moscú; Teatro Colón, de Buenos Aires; Opera de San Francisco; Opera de Hamburgo, y la Opera de Munich, así como a los festivales de Salzburgo; Aix en Provence; Glydebourne; Pesaro o Verona, entre otros.

Sin embargo, a pesar de las numerosas ponderaciones y apelativos que recibió siempre, en una entrevista ofrecida en el año 2014 la Caballé comentó que rechazaba el título de diva así como leyenda de la ópera o el de la última gran diva, como tantos periodistas le adjudicaron a través de los años.

“Cada época tiene sus divos y en mi caso lo único que he hecho es hacer bien mi trabajo, lo mejor posible, al más alto nivel”, aseguró la cantante.

Su última presentación tuvo lugar en agosto del año 2014 cuando cantó en un festival de música en Cambrils junto a su hija, la también soprano Montserrat Martí. El pasado sábado, a los 85 años de edad falleció Montserrat Cabellé y El Gran Teatre del Liceu de Barcelona ofreció acoger en su edificio la capilla ardiente a los familiares de la soprano, mientras el vestíbulo, permanecerá abierto para quien desee depositar flores.

El Ministerio de Cultura, por su parte, prepara un doble homenaje, que se celebrará en el Liceu de Barcelona y en el Teatro Real o en el de la Zarzuela de Madrid.

El presidente de la Fundación del Liceu ha adelantado que será en noviembre y que participarán “voces mundiales amigas que puedan, por fechas,” acudir al homenaje, y la colaboración de los teatros operísticos en los que actuó la soprano catalana.

El recordatorio del funeral con la imagen de la Virgen de Montserrat en la portada incluyó palabras de la Madre Teresa de Calcuta: "...la vida es una oportunidad, aprovéchala", algo que Montserrat Cabellé, definitivamente consiguió.

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