El inmenso arte de Santiago de Cuba en La Habana

Antonio Fernández Seoane
06/ 09/ 2018

En un loable gesto para saludar el Aniversario 500 de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana, un grupo de varias generaciones de artistas de la plástica de Santiago de Cuba –entre los ya consagrados y los emergentes- presentan por estos días una muestra que, bajo el título de PROCESANDO, fuera curada por Rocío de los Ángeles Cruz (especialista del Centro de Artes Plásticas y Diseño de la Ciudad Héroe) para el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, dada una principal idea expositiva de Marilyn Sampera y Tania Parson, especialistas de la institución del arte enclavada en el centro histórico de la capital cubana.

Catorce artistas de disímiles expresiones de las artes visuales (pintura, dibujo, instalación, videoarte –en sus perfiles de video captura y video performance-, cine experimental, fotografía, grabado, escultura y las performances) y en diversas tendencias del arte de todos los tiempos y geografías, presentan ahora en La Habana un proyecto fundamentado, más en la experimentación que en la propia ideoestética curatorial alrededor de la obra de arte en proceso (“work in progress”), o lo que es lo mismo, un “proceso” de invención “en el acercamiento a las subjetividades y soluciones más prácticas junto al uso de los medios y materiales”, como apunta la curadora santiaguera en el catálogo de la muestra en cuestión.

Por ello, no resulta sorprendente observar la incursión de Carlos René Aguilera en el videoarte, al lado mismo de sus acostumbrados “osos polares” en un paisaje pictórico que se determina en la Plaza Vieja habanera, como tampoco asombroso ver la magnífica secuencia fotográfica de la reconocida pintora Grettel Arrate que hace ciertos guiños a la cultura afrodescendiente, aunque con visos que la trascienden en “Cuentas que cuentan”, o a ese grande del grabado santiaguero, Miguel Ángel Lobaina, en un grabado combinado para la instalación “Retablos de inútiles”, acompañado de apuntes, bocetos y recortes varios a la manera de una impresión terminada aunque supuesta en proceso o en curso.

En la exposición, otros grandes de la plástica santiaguera: Ángel Mario Trenard, Jorge Luis Hernández Pouyú, Vivian Lozano, Julio César Carmenate y Adolfo Escalona, al lado mismo de aquellos noveles que aquí han preferido mostrarse en las formas del videoarte y el cine experimental como son Yuri Seoane, Frank Lahera y Carlos Gil.

Imposible dejar de mencionar a Israel Tamayo con dos grabados de impresión continuada “Sin título”, que sobresalen por su exquisita facturación, al punto de creerlos como ventanas abiertas en el paño parietal que nos asoman a un alucinante paisaje.

Tampoco dejar de reflejar a Fernando Goderich con su dibujo en técnica mixta “Infinismo 1. El nacimiento”, una suerte de rompecabezas que puso a “procesar” al receptor a través de la interacción, así como a Wilfredo Fernández con su impactante pieza a la cera perdida-bronce “Cabeza de toro”.

Un recuento lineal y espacial este bien concebido para la concreción museográfica de la muestra colectiva PROCESANDO, que dispusieron las obras de estos catorce artistas de Santiago de Cuba a pleno disfrute –mejor- del receptor, aunque no se advirtiera claramente ese “proceso” deseado en ella.

No obstante, el resultado final –fuese cual fuese lo conseguido o no- nos brinda la posibilidad de esta síntesis expositiva del inmenso arte que ha caracterizado siempre a Santiago de Cuba.

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