Los Niños Cantores de Viena

Yamilé Jiménez
07/ 08/ 2018

En agosto de 1498 comenzaron a escucharse por primera vez en la Capilla Imperial de la capital austriaca, las voces de una de las agrupaciones corales más antiguas de la historia y que, con algún que otro periodo de silencio, se ha mantenido activa hasta nuestros días.

Se trata del coro masculino infantil que desde 1924 lleva por nombre Niños Cantores de Viena, gracias a la idea de Maximiliano I de Austria, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y un gran humanista y benefactor de las artes (al mejor y más depurado estilo del Renacimiento italiano), quien firmó un decreto en Julio de 1498 mediante el cual quedó constituido un coro de doce voces blancas destinado a auxiliar musicalmente y a la vez embellecer, los oficios religiosos de la Capilla Imperial de Viena.

El hecho en sí , no fue en su momento una idea totalmente original ya que el propio Emperador Maximiliano había conocido en sus viajes a los Países Bajos, ( que para entonces poseían una indiscutible reputación musical), este tipo de agrupaciones corales.

Recordemos brevemente que la llamada Escuela Franco Flamenca, de Borgoña o de los Países Bajos (tierras de las actuales Holanda, Bélgica y el norte de Francia), hasta finales del siglo XIV había producido los mejores compositores de música coral fruto de una larga tradición regional que exportaba regularmente maestros de capilla a toda Europa.

Por ello no es de extrañar que precisamente de este origen (los Países Bajos) fuera la procedencia de los primeros componentes del coro Niños Cantores de Viena, de tal forma que cuando la vanguardia musical de Europa comienzó a desplazar su centro de interés a Italia a principios del siglo XVI, la Capilla Imperial de Viena, integrada por niños que recibían allí una sólida educación musical, ya estaba prácticamente consolidada tras los pasos y la orientación decisiva de su primer director, el esloveno Georg Slatkonia.

A partir de ese crucial momento, la historia de la Capilla Imperial de Viena ha sido un reflejo fiel de la historia artística de Austria y sus momentos culminantes y de máximo esplendor exhiben, sin dudas, el peso que en ello, han tenido los aspectos musicales y de modo muy puntual su emblemático coro de voces iguales.

Numerosos monarcas han estado relacionados con estos momentos a lo largo de la historia como María Teresa I, José II, Francisco II, entre otros, a lo que se une la influencia sobre la Capilla Imperial de compositores de la talla de Gluck (1714-1787), algunas de cuyas obras tuvieron como destinataria la Capilla Imperial; de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), sobre todo durante su estancia en Viena los diez últimos años de su vida; Franz Joseph Haydn (1732-1809), conocedor del coro por su propia experiencia al lado de su hermano Michael; Franz Schubert (1797-1828), que formó parte de los Niños Cantores, y Antón Bruckner (1824-1896), como niño cantor inicialmente y luego como organista del coro de la Capilla Imperial desde su nombramiento en 1887.

Un momento crítico de la historia de los Niños Cantores de Viena, se produjo con la Primera Guerra Mundial al desaparecer con los emperadores de la Casa de Habsburgo-Lorena, la Orquesta de la Corte y la residencia de los Niños de la Capilla Imperial.

Sin embargo, Josef Schnitt, quien fungía como rector por aquel entonces con la ayuda de varios mecenas y amigos de la música, logró mantener el proyecto y en 1924 quedó oficialmente establecido el Coro de los Niños Cantores de Viena integrado por 12 pequeños cantores en régimen de internado, que según Schnitt, era el método más eficaz de garantizar el entrenamiento vocal perfecto. 

Así, algo que comenzó siendo el resurgimiento musical de un sueño de siglos, rápidamente se alzó con el éxito artístico, lo que conllevó a la creación de otras agrupaciones análogas integradas por veinticuatro cantores.

Hoy los Niños Cantores de Viena, con 520 años de fundados, más que una agrupación coral, son una Institución totalmente autónoma y de carácter privado que se nutre y se renueva dos veces al año cuando preparan audiciones abiertas a todos los niños austriacos con buena voz y especialmente dotados para la música, los que luego de un severo entrenamiento, asumen su responsabilidad originaria de apoyo musical en las ceremonias religiosas de la Capilla y al mismo tiempo se desempeñan como pequeños emisarios de la música universal en sus numerosas grabaciones y giras internacionales.

 

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