Hombres de Mal Tiempo

Daniel CÚspedes
12/ 06/ 2018

Clasificado dentro del llamado documental ficcionalizado, Hombres de Mal Tiempo, del argentino Alejandro Saderman arriba a su aniversario 50 junto a Lucía (Humberto Solás); Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea); el estreno de Aventuras de Juan Quin Quin (Julio García Espinosa) y En la otra isla y Una isla para Miguel, estos dos últimos documentales de la cineasta Sara Gómez.

Reconozcamos el olvido de un material que se adelantó, a la luz de las comparaciones que puedan establecerse desde este presente, a La primera carga al machete (1969, Manuel Octavio Gómez) y acaso sirviera de referente estético y temático a tantas producciones posteriores que se realizaron sobre las guerras y figuras de la independencia cubana.

La ficha técnica de la obra de Saderman es muy elocuente. La ponemos a disposición de los interesados para promocionar una obra inusual y atrevida para 1968, su año de realización.

Título: HOMBRES DE MAL TIEMPO/ (1968)/ 35 mm. / Panorámica / B/N / 32 min./ Productora: ICAIC / Productor: Camilo Vives / Director: Alejandro Saderman / Guión: Miguel Barnet / Narrador: Jose Antonio Rodriguez / Fotografía: Rodolfo López / Operadores de cámaras: Rodolfo López, Jorge Herrera, José M. Riera / Foto Fija. José Hernández / Música: Carlos Fariñas / Sonido: Eugenio Vesa, Jorge León, Carlos Fernández, Leonardo Sorrell, Germinal Hernández, Raúl García / Edición: Roberto Bravo / Escenografía: Pedro García Espinosa / Intérpretes: Miguel Benavides, René de la Cruz, Pedro Rentería, José Antonio Rodríguez, Omar Valdés y veteranos de la Guerra de Independencia de Cuba.

De Hombres de Mal Tiempo dijo el historiador y crítico de cine Juan Antonio García Borrero: “Con “Hombres de Mal Tiempo” es posible percibir con claridad por dónde andaba ese rasgo renovador de la escuela documental cubana, tan celebrada en aquellos momentos. Hay en su manera de narrar, más allá de la clara simpatía de sus realizadores por los personajes protagónicos, una suerte de suspicacia ante lo que la opinión al uso concluyó llamando Historia con mayúscula. Según el espíritu del filme, La Historia tal vez no fuera esa suma de hechos supuestamente objetivos que aparecen detallados en los libros con una exquisitez alucinante, sino que igual pudiera entenderse como una sucesión trepidante de rushes que más tarde son revisados, corregidos, ordenados por una suerte de montajista nombrado historiador”.

 

 

Envíenos su comentario

Nombre:
Email:
Arriba