Coloquio sentimental de Lesby Bautista y sus invitados

Daniel Noriega
28/ 05/ 2018

Ha sido extensa la programación que han preparado las distintas instituciones involucradas en la celebración de la tercera edicón del Mes de la Cultura Francesa en Cuba. Sin embargo, solamente fueron escogidos dos proyectos referentes al canto lírico.

La primera fue la suite ampliada de la ópera Romeo y Julieta, de Charles Gounod, y la segunda el concierto del contratenor Lesby Bautista que bajo el título Coloquio sentimental contó con la participación de jóvenes y destacados músicos de diferentes manifestaciones del arte.

El eje del concierto estuvo en la música de Reynaldo Hahn, destacadísimo compositor, cantante, pianista, director de orquesta y crítico musical, esta vez con el uso de los textos de Paul Verlaine, Theophile de Viau, Regnier y otros poetas franceses.

Reynaldo Hahn fue niño prodigio. Nació en Venezuela y se radicó en Paris desde su infancia donde se convertiría más tarde en discípulo de destacados maestros como Jules Messenet, Charles Gounod y Camille Saint- Säens. Desde muy temprano Hahn supo captar la esencia de la Belle epoque y que tradujera de modo magistral en sus obras basado en la más clásica tradición francesa.

A pesar de la lluviosa tarde, el mal tiempo, lejos de conspirar, resultó una aliada poética perfecta a la velada íntima que tuvo como escenario la sala del Hemiciclo de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes.

Lesby Bautista es un contratenor que ha sabido aprovechar cada oportunidad de superación que ha tenido en Cuba y el extranjero, lo que se traduce en una carrera en ascenso vertiginoso. Derroche de buen gusto, pasmosa musicalidad, sentido poético y excelencia de arte cameral supo abordar un concierto al más alto nivel.

Para la ocasión se hizo acompañar por la joven y talentosa pianista Lanny Suárez quien supo bordar con grato refinamiento estilístico cada frase musical y poética. La sensibilidad y el buen gusto son dos atributos que la asisten.

Además de la pianista, Bautista contó con el acompañamiento del Cuarteto de cuerdas Alma bajo la dirección de Amaya Jústiz , quienes abordaron de forma certera el ciclo de Canciones grises, estrenadas bajo este formato para la ocasión gracias a la colaboración y el talento de Yaliev Alvarez.

El ciclo de canciones fue el mayor de los retos pues entre texturas y armonías multicolores llevan de un lado sentimental a otro más intelectual para encontrarse en un punto común que es la poesía, algo bien interiorizado y exhibido por el conjunto y el cantante.

En especial destacaron las canciones A Chloris, L`enamoorée, Fête galante y D´une prison que supieron llevar al público a una emotividad íntima. Asimismo Nocturne y Danslanuit fueron cultamente interpretadas.

No hacen falta estereotipos para hacer buena música, pues la misma en voz y manos de exquisitos artistas saben ubicar cada gestualidad, cada inflexión, cada introspección hasta llevarnos a un encuentro con nuestros íntimos sentimientos.

Mención aparte merecen la soprano Kirenia Corzo, quien ha venido desarrollando una carrera en ascenso al cantar con excelencia las obras Le Rossignol des lilas, Mai y Le Printemps con un claro fraseo, gran musicalidad, afinación perfecta y una dulcísima interpretación.

Una sorpresa aún mayor fue contar con la participación de la actriz Inima Fuentes, una artista emergente, con muchos deseos de trabajar y que poco a poco ha ido pertrechándose de repertorio en diferentes aristas afines a su perfil. La misma impactó sensorialmente al auditorio con la declamación del poema Colloque sentimental, con textos de Paul Verlaine.

Sin lugar a dudas, un concierto inolvidable y que el público agradeció sobremanera con fuertes aplausos y que Bautista agradeciera al reinterpretar como encore La hora exquisita.

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