Motes, apodos y subtítulos

Anniet Martínez Pérez
27/ 05/ 2018

Un apodo es un sobrenombre que pretende subrayar alguna característica propia de un sujeto ya sea física, intelectual, o bien, distintiva de su personalidad. La mayoría de las veces los apodos suelen utilizarse en sentido peyorativo, pero también para ensalzar las virtudes físicas, intelectuales o características de una persona.

En la Música Clásica, los sobrenombres también han sido justificados para subrayar características predominantes en las obras o incluso en los propios compositores.

Uno de los ejemplos más conocidos es el apelativo o apodo que recibió Antonio Vivaldi “El Cura Rojo” debido a la tonalidad rojiza del color de su cabello; otro ejemplo que cabe citar es el sobrenombre dado a Ludwig van Beethoven, “El sordo de Bonn”, motivado, como es bien sabido, por su discapacidad auditiva, combinada con el nombre de su ciudad natal.

También existe el curioso caso, poco conocido, de “Jean” Sibelius, cuyo verdadero nombre era el de Johan Julius Christian Sibelius pero adoptó el nombre de Jean, con el que se conoce mundialmente; su alias, fue tomado “prestado”, como reconocimiento y homenaje a un pariente suyo fallecido.

No sólo los compositores recibían sobrenombres o seudónimos, por lo general, muchas de sus obras, además de ser identificadas por su número de catálogo, también eran sobradamente conocidas con algún subtítulo.

Tal es el caso de una pieza muy famosa cuyo verdadero nombre resulta poco conocido ya que, en Il cimento dell'armonia e dell'inventione (en español La prueba ​de la armonía y de la invención) en sus primeros cuatro conciertos pertenecientes al Op. 8, se encuentran comprendidos los famosísimos conciertos de Vivaldi, conocidos popularmente como “Las Cuatro Estaciones”.

Otro ejemplo de pieza muy famosa es la Sonata para piano No. 14, Op.27, No. 2 de Ludwig van Beethoven. Tal vez el nombre así no les diga nada, pero si decimos que es la famosa sonata “Claro de Luna” inmediatamente sabrán a lo que estamos haciendo referencia.

Existen otras obras que son famosas por sus apodos y para citar algunos ejemplos, podríamos nombrar: La Tercera Sinfonía de Beethoven Op. 55 “Heroica” y la Sonata para piano No. 8, Op. 13 “Patética”, del propio compositor.

Conocida popularmente como “La Inconclusa”, la Sinfonía No.8, D 759 de Franz Schubert, constituye otro ejemplo de obra más conocida por el sobrenombre, que por el título original.La pieza se conoce con este nombre ya que sólo cuenta con dos movimientos en lugar de los cuatro habituales que marcaba la costumbre de la época.

De las quince sinfonías de Dimitri Shostakovich hay varias que llevan subtítulos, pero quizás ninguno de esos nombres posee tanto significado como el de la Sinfonía “Leningrado”, por el que se conoce a la Séptima en Do Mayor. Esta obra se convirtió en el símbolo del valor y de la resistencia Rusa en la invasión Alemana durante la II Guerra Mundial.

Conocida como: “De los Trémolos” se dice que la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner tiene la peculiaridad que fue justamente su segundo movimiento, el que fue elegido para anunciar el deceso de Adolfo Hitler por la radio Alemana al día siguiente de su muerte.

La Sexta de Mahler subtitulada como “Trágica”, representa lo que su propio seudónimo significa, una tragedia, la lucha de la vida contra la muerte que siempre será irremediablemente perdida por la primera.

Sin ser apodos, la música de Eric Satie tiene nombres realmente raros que pueden considerarse un mote porque en realidad no tienen un significado especial como por ejemplo las “Gymnospedie”, las “Gnossienes” y la más divertida: “Tres fragmentos en forma de pera”.

Se dice que este nombre obedece a una sugerencia que le hizo el compositor Claude Debussy con relación a que cambiara un poco la "forma" de su música. La respuesta de Satie fue esa obra, fragmentos en "forma" de pera, realmente delirante y con mucho humor.

 

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