El órgano hidráulico

Yamilé Jiménez
04/ 05/ 2018

El órgano es un instrumento musical que dentro de aquellos que exhiben una compleja construcción y ejecución, puede ubicarse entre los más antiguos. En él se conjugan las categorías de viento y teclado, y específicamente el órgano hidráulico es la variante más remota de la cual se tienen noticias.

Su invención se atribuye a Ctecibio, un barbero habitante de Alejandría (aunque algunos dicen que era griego) que vivió alrededor del siglo III o II antes de Cristo y que se dedicó, entre otras actividades, a estudiar los fenómenos naturales y la geometría, dejando constancia de ello en un pequeños tratado llamado Neumática.

Todo parece indicar que la antigua civilización romana se apasionó tanto por el órgano hidráulico que lo hizo circular por todo el imperio, incluyendo su participación en representaciones teatrales y actos públicos de diversa índole. Se cree que el emperador Nerón era un hábil tañedor de este tipo de órgano.

Aunque numerosos materiales gráficos como monedas, pinturas y hasta antiguos tratados, hicieron referencia al órgano hidráulico por un largo periodo, curiosamente no fue hasta bien entrado el siglo XIX que se pudo descifrar certeramente el funcionamiento de este instrumento ni la función específica del agua en sus entrañas.

Como suele ocurrir con las incógnitas que deambulan por la historia, alrededor del órgano hidráulico se tejieron leyendas, conjeturas y toda suerte de ficciones, y una de ellas aseguraba que durante la Edad Media un monje construyó un órgano, y para que fuera verdaderamente hidráulico, lo hacía sonar volcando cacerolas de agua hirviendo dentro y sobre los tubos.

En 1878 el arcano sistema de construcción del órgano hidráulico comenzó a ser develado gracias a un tal Clemente Loret quien arribó a la conclusión de que el peso del agua ubicado en el depósito neumático aumentaba la presión del aire y un poco más tarde, en 1885 el Padre Delattre, quien fungía como director del Museo de Cartago informó sobre el hallazgo de un órgano hidráulico descubierto en una excavación en esa zona de la costa africana.

Cartago había sido fundada alrededor del año 800 antes de Cristo y aunque fue uno de los centros más poderosos de la antigüedad, sus frecuentes enfrentamientos con las tropas romanas trajeron consigo una notable influencia cultural, con lo cual, resulta bastante aceptable la idea de que llegara a tierras africanas un instrumento musical tan popular entre los romanos como el órgano hidráulico.

Sobre las bases de este hallazgo, varios expertos en construcción de instrumentos antiguos recrearon un modelo del famoso órgano y en 1904 durante la Exposición de instrumentos musicales de la Worshipful Company of Musicians en Londres se exhibió el primer ejemplar sonoro de la historia.

Un poco más tarde, en 1931, salieron a la luz los restos de otro órgano hidráulico en una zona de la ciudad de Budapest donde otrora existió un asentamiento romano.

Este era un auténtico ejemplar del siglo 288 antes de Cristo y junto él se encontró una inscripción que nombraba a un legionario como tañedor oficial del instrumento.

Según las narraciones antiguas, por su enorme sonoridad, el órgano hidráulico era tocado en espacios abiertos y podía escucharse a sesenta millas de distancia, razón por la cual, los organistas se veían obligados a taponar sus propios oídos.

Este instrumento que consistía en un sistema de receptáculos que se llenaban de agua para mantener una presión constante, se considera el antecedente del órgano de teclado, que luego entre, 1500 y 1800, adoptó diversas nomenclaturas y estilos en numerosos territorios europeos y sus colonias americanas.

Fue así que procedente de Francia, llegó el primer órgano a Cuba hacia finales del siglo XIX, y se cree que su primera audición tuvo lugar en la ciudad de Remedios, en Villa Clara, pero esta historia será tema para otro día.

 

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