Antonio Salieri ¿el villano de la película?

Yamilé Jiménez
12/ 02/ 2018

En septiembre de 1984 ocurrió el estreno de “Amadeus”, un filme realmente trascendente que, a estas alturas, luego de más de tres décadas del acontecimiento, se ha convertido en un verdadero mito dentro del género cinematográfico.

Dirigido por el checo Milos Forman, esta película exhibe técnica e ingenio en fotografía, vestuario, maquillaje, sonido y montaje, además de un excelente guión y logradas actuaciones y manejo directriz.

No por casualidad “Amadeus” es uno de los filmes más premiados en la historia del séptimo arte, destacándose 1 César, 4 BAFTA, 4 Globos de Oro y la abrumadora cifra de 8 Oscar.

“Amadeus” centra su trama en la vida de Mozart y, de paso, su vínculo con el presunto homicida Antonio Salieri que simboliza una parte oscura en la historia del genio de Salzburgo.

Al final, para todos los millones de personas que disfrutamos de este excelente filme, sea o no cierto el argumento   mostrado, el músico italiano rubricó (¿para siempre?) una deplorable y tenebrosa notoriedad, donde, más allá de sus valores como compositor, la intriga, la envidia y el rencor hacia Mozart, consiguieron sembrar un mito imbatible junto a su aureola.

Pero la historia es, casi siempre, una mezcla indivisible de verdades mal contadas, eficaces mentiras y el ingrediente imprescindible del que observa, enjuicia y finalmente narra los acontecimientos según su mirada personal y este, es un caso más que viene a confirmar la regla.

Hace poco más de un año el musicólogo Jouko Timo Hermanen se topó en la librería del Museo Nacional de Música en Praga con la cantata: “Per la ricuperata salute di Ofelia" compuesta a tres manos por Mozart, Salieri y Cornetti, que puso en dudas la peliaguda relación Mozart-Salieri que toda el mundo daba por sentada.

La obra en cuestión fue dedicada a la soprano Nancy Storace que durante el estreno de “Gli sposi malcontenti” de Sthepen Storace en Junio de 1785 perdió súbitamente la voz tardando meses en recuperarla y al parecer, una manera eficaz del celebrar el retorno sonoro de la soprano a la escena fue regalarle esta partitura hasta ahora desaparecida.

Pero más allá de quien es el tal Cornetti (nadie lo sabe a ciencias ciertas) o cuanto necesitaba Mozart la voz de la Storace (sería la prima donna en el estreno de “Las bodas de Fígaro” al año siguiente), el hallazgo de la cantata ha puesto sobre la mesa preguntas y respuestas y numerosos titulares que han hablado del suceso: “Salieri y Mozart, mas amigos que rivales”, “ Así suena la cantata que desmiente la enemistad entre Mozart y Salieri”, “Mozart y Salieri escribieron juntos una cantata”, “Un manuscrito pone en duda la rivalidad entre Mozart y Salieri”, “Mozart y Salieri, enemigos íntimos”, “Mozart y Salieri, historia de una colaboración perdida”, “Se recupera cantata perdida de Mozart y Salieri” y “El hallazgo en Praga de una cantata firmada por ambos pone en duda la enemistad que retrató Milos Forman en la película "Amadeus" , etc.

Aunque muchos de estos artículos mencionan directa o indirectamente el legendario filme acusándolo de ser el máximo responsable de crear la nefasta visión de Antonio Salieri, lo cierto es que destruir un mito sedimentado resulta altamente engorroso y la culpa, en todo caso, no pertenece únicamente al filme “Amadeus”.

Milos Forman se basó en la obra teatral “Amadeus” del dramaturgo británico Peter Levin Shaffer, que escrita en 1979, relata la rivalidad entre los dos músicos y fue recibida con éxito por la crítica que no dudó en otorgarle el Primer Premio teatral Globo de Oro.

Pero la idea de esta porfía ya había atraído la atención con anterioridad, más concretamente en la Rusia del siglo XIX. El primero en escribir sobre el tema fue el novelista y dramaturgo   Alexandr Serguéievich Pushkin basándose en un periódico vienés que aseguraba que Salieri silbaba durante la representación del Don Giovanni de Mozart.

Entonces dio rienda suelta a su fértil imaginación de escritor y dejó para la historia, una pieza de teatro intitulada: “Mozart y Salieri”, adjudicando al acto de silbar la impresión de la envidia o en el mejor de los casos del desinterés.

Después del relato de Pushkin, su coterráneo Nikolái Rimski-Kórsakov le siguió los pasos al escribir una ópera breve con el mismo nombre e igual asunto, con lo cual, el presunto antagonismo entre ambos músicos lanzó, peñasco abajo, una incauta bola de nieve que luego, con “Amadeus” de M Forman se tornaría alud.

El hallazgo de la Cantata 777ª   dedicada a Nancy Storace trajo consigo el intento mancomunado de musicólogos, investigadores e instrumentistas por revertir el efecto Salieri enraizado a partir de “Amadeus” y uno de sus ecos llegó recientemente a La Habana personificado en el compositor y director de orquesta español Ernesto Monsalve quien además de ofrecer conferencias, estrenó la Cantata: “Per la ricuperata salute di Ofelia y el Requiem en Do menor de Antonio Salieri, además de otras piezas compuestas por el otrora villano de la película.

Este piccolo Requiem (como lo nombró su autor) fue creado para su propio funeral, el cual diseñó hasta en el más mínimo de los detalles, pero esta historia será tema para otro día.

 

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