El chisme: pérdidas y ganancias

Daniel Céspedes
12/ 02/ 2018

El venezolano Luis Britto García ha escrito que toda ciudad es una caligrafía tridimensional que habla a nuestros cinco sentidos. Y tiene razón: la ciudad, aun dormida, es expresión en potencia.

Sin embargo, una aclaración: la urbe o la villa no duerme del todo. Y no porque advierta personas noctámbulas. Una prolongación humana entra en escena y hace gala de elocuencia. Saludemos al chisme, padre e hijo a la vez de pérdidas y ganancias.

Hijo de la realidad. Pero no de la realidad plena, sino de algún detalle imperceptible. De ahí inicia su recorrido el chisme. Y pronto advierte un cansancio repentino que le sugiere recobrar fuerza. ¿Dónde la encuentra? En la imaginación. ¿Qué fuera del chisme sin la idea que viene a la mente, sin el invento? Mas ello no supone que todo en el chisme sea mentira.

De una verdad se parte, pero luego deviene verdad exagerada hasta transfigurarse en mentira verdadera; aunque encubierta y por tanto comedida.

El chisme y la mentira están aproximados por el hecho de que se dicen. Pero hay separación en entrambos por lo tocante a forma y sustancia.

La mentira es menos sólida que el chisme, siempre calculador y presto a crecer. La mentira, temerosa, disimula una verdad, mientras el chisme simula ser verdad.

¿Mentira infame? un reality show. Puro montaje a fuerza de pasiones violentas. De que se propinan golpes entre ellos y abofetean también el pensamiento ingenuo, no cabe la menor duda. ¿Un chisme ameno? Las series televisivas. ¡La telenovela! No por gusto Julio García Espinosa tiene un texto que llama La telenovela o el chisme elevado a categoría de arte dramático.

Murmuración o comidilla, el chisme tiene varios nombres y en apariencia un solo propósito: enemistar gracias a la calumnia. Y ya con calumniar fuera despreciable.

Pero el chisme tiene su lado bueno. El asturiano Luis Amado Blanco (1903-1975) ayuda a divisarlo. Y he aquí algunas de sus ideas sobre el chisme, ideas que son defensas de lo que él llamó “padre cultural de muchas bellas obras, digna ocupación de desocupados, deliciosa fuente de maravillosas experiencias”.

-          …el chisme es un puro género literario como ya hemos visto (…) el otro día (…) comparándolo con la dramática y podemos hacer hoy parangonándolo con la novela.

-          El chismoso o chismosa (…) no cultivan esta planta por el simple gozo de hacer mal, sino de afirmar su sagacidad y su poder de creación en la narración de los supuestos hechos.

-          No sé, pero es el caso que, arte al fin, género novelesco y periodístico, el chisme participa de ese mágico y perverso ímpetu, de ese enterarse del ser de los otros, para luego contarlos a nuestra imagen y semejanza haciéndolos así hijos de nuestra fantasía, de nuestros sueños y nuestras ambiciones.

-          Porque lo que acontece sin saberse, no acontece ni para el arte de la tragedia ni para la comedia de todos los días. Se pierde en el desierto de arena, donde el polvo es más polvo que en ninguna otra parte, mientras que cuando el acontecimiento se saca a la luz de los demás, a la crítica ajena, entonces, palabra por palabra, va adquiriendo categoría, naciendo para el llanto del primer respiro trascendental. Así el chisme.

-          …la mujer se queda con las manos llenas y la mente bien vacía, por lo tanto dispuesta a llenarla con el análisis de su existencia, con los cinco pies del gato de la vida que fluye a su alrededor, lo mismo dentro de su cuerpo que en los cuerpos que pasan y repasan frente a su ventana, tras el fino telón de los visillos.

-          En principio no se trata de enterarse por los demás, sino para sí, para la salud de su propia angustia en la tremenda infelicidad de sus hormonas sin aplicación posible.

-          Después viene el acumular detalles y desentrañar factores, labor policíaca, de fino olfato, que lleva días y días y consume los nervios en silenciosas escapadas tras el rastro y el pliegue de lo desconocido.

-          No se trata de hacer mal, sino de encontrar la última verdad de la vecina existencia circundante para sosiego y resignación de la propia.

-          Y la mujer como el hombre se redime sabiendo las tristes habas que se cuecen en la olla de sus compoblanos. “Mal de muchos, consuelo de todos”, según asegura el refrán.

El chisme existe en todo el mundo como hecho. Ahora, los cubanos le damos la categoría de acontecimiento social. Pero, ¿seremos los únicos?

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