I love you, María: la historia del coro Exaudi

Yamilé Jiménez
22/ 09/ 2017

Un día de septiembre de 1987, un pequeño grupo de estudiantes y jóvenes profesores de música, liderados por María Felicia Pérez, decidimos comenzar a reunirnos en nuestros ratos libres con la única motivación de cantar.

Ninguno de nosotros era cantante profesional (ni pretendía serlo) y mientras la gran mayoría ni siquiera había concluido los estudios de música en especialidades como guitarra, oboe, dirección coral, musicología o saxofón, otros trabajaban ya en escuelas de nivel medio de la capital como profesores de guitarra, solfeo y dirección coral.

La mayor y mejor experiencia venía de la mano (y la voz) de María Felicia Pérez, quien habiendo finalizado estudios de dirección coral en la escuela superior de música Franz Liszt en Weimar, Alemania, ya había probado su talento directriz al frente del coro femenino de la Escuela Nacional de Música desde 1982.

Ella era también la encargada de la selección del repertorio, escogido con la idea de ir zanjando, poco a poco, nuestras profusas deficiencias técnico-vocales, y dicho sea de paso, copiaba particella por particella prolija y pacientemente en su casa con una caligrafía admirable y exenta de errores.

Nuestra más excelsa finalidad se resumía en congregarnos para cantar de vez en cuando y, un poco a modo de las Schubertiadas, hacer sonar partituras interesantes y vivificadoras, dando fe así de esta sentencia del músico austríaco:

«Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción».

A diferencia de las conocidas reuniones vienesas, allí, en las aulas del antiguo gusano de la Escuela Nacional de Música, no se comía ni se bebía, básicamente se departía sobre temas de interés común y, más que todo, cantábamos por espacio de dos o tres horas solo para nuestro deleite; pero en muy poco tiempo aquel prototipo de reunión musical para la auto-complacencia cambiaría el destino de nuestras vidas.

Como dije, la aspiración inicial de aquel grupo era cantar, cantar para nosotros mismos en primera instancia y luego para aquellos que tuvieran interés en escucharnos.

Así en un par de meses ya habíamos conformado un discreto y prudente repertorio, más o menos presentable, con negros spirituals, música cubana y latinoamericana, y polifonías renacentistas que, según nuestra cabecilla, fueron, son y seguirán siendo el   mejor catálogo para crear y desplegar el trabajo coral.

Una noche, mientras nos enfrascábamos en depurar un negro spiritual de título: Peter, do you love me? un notorio y prestigioso trompetista cubano, acompañado por un personaje visiblemente foráneo, se detuvo en la puerta del local y allí permanecieron hasta el final de la pieza, que en el clásico estilo del género repetía una y otra vez la frase solista Peter, do you love me? (interpretada por María Felicia) , mientras el coro hacía su labor responsorial contestando: Yes, lord.

Con el último acorde, el trompetista y su acompañante aplaudieron animosamente y luego de los cordiales saludos, el exótico personaje besó la mano de la directora y solista y le dijo a modo de sentencia: Yes, I Love you María; (el sujeto casualmente llevaba por nombre Peter).

Pasaron unos meses y aquel grupo formado por 13 músicos aún no tenía un nombre, pero no resultó impedimento para hacer algunas pequeñas presentaciones públicas y despertar, subrepticiamente, el interés de los amantes de los coros de la capital.

Ya para Diciembre de 1988 con poco más de un año de trabajo y bajo el nombre de Coro de Cámara Exaudi, la crítica especializada catalogó la participación del grupo en el Festival Internacional de Coros de Santiago de Cuba como: «La revelación del Festival» conquistando además la voluntad y el amor de un   público históricamente conocedor del arte coral.

El veredicto de Peter comenzaba a cristalizar y en 1990, cuando Exaudi se alzó con el máximo reconocimiento en su categoría en el concurso Bela Bartok de Hungría, el auditorio no dejaba de sorprenderse hasta las lágrimas con las interpretaciones de la joven agrupación de Cuba.

Pero este sería solo el primero de una lista de galardones en certámenes corales europeos que Exaudi recibiría entre 1990 y 2005 y que muchos ya saben.

Para resumir, el coro dirigido por María Felicia Pérez en estas tres décadas de existencia ha participado en numerosos eventos nacionales y extranjeros donde ha sido aclamado en más de veinte países de Europa, América y Oceanía y en la actualidad exhibe más de quince  fonogramas de diversos estilos, compositores y géneros.

Por su valor documental, sobresalen tres dedicados a la obra de Esteban Salas y tres al barroco latinoamericano, además de varios con lo más selecto de la música popular cubana y latinoamericana del siglo XX.

Hoy, de aquel grupo iniciador, solo queda en activo su líder María Felicia Pérez, pero muchos de los músicos que hemos pasado por Exaudi guardamos, entre lo más preciado de nuestros recuerdos junto a las fotos, los discos, los programas de conciertos y alguna que otra partitura manuscrita y amarillenta,   alegrías, historias, enseñanzas y recompensas en todos los órdenes y ¿por qué no? también un poquito de nostalgia y sobre todo, un raudal de amor y gratitud.

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