El Scherzo ¿es una broma?

Yamilé Jiménez
30/ 08/ 2017

Scherzo es un tipo de composición musical viva y alegre y la palabra como otras tantas, procede del idioma italiano.

En sentido general significa broma, juego, burla, etc y suele emplear el compás ternario, aunque a lo largo de la historia ha tenido ejemplos que expresan antítesis entre su título y el contenido musical o carácter juguetón.

Todo parece indicar que fue Claudio Monteverdi quien instauró el vocablo en 1607 cuando publicó algunas piezas cortas de cariz ligero bajo el título: Scherzi musicali (Bromas musicales), pero éstas no se corresponden con el concepto moderno del Scherzo.

Mucho menos se corresponden varias composiciones anteriores de Antonio de Cifra (1584-1629), quien 1604 editó en Roma: Scherzi sacri(Bromas sacras), título éste que ya de por sí encierra cierta dicotomía al fundir lo sagrado y venerable con la chanza, la mofa y el chiste.

Durante una buena parte del periodo barroco, el término Scherzo se empleó muy ocasionalmente como título de aquellas piezas que fueran de carácter vivaz y mantuvieran el compás ternario, como el caso del penúltimo movimiento de la Partitura No 3 en La menor para clave de Johann Sebastián Bach, aunque en ella su autor utilizó el compás de 2/4.

Luego, con el establecimiento de géneros como sonata, cuarteto de cuerdas o sinfonía en el Clasicismo, los terceros movimientos de estas obras que solían contrastar con los otros por su ímpetu o ligereza, pasaron de llamarse Minué a ser nombrados Scherzo; y uno de los primeros pasos de esta transformación se le adjudica a Joseph Haydn (1732-1809).

De hecho, fue este compositor austríaco quien cambió una palabra por la otra en una sonata para teclado y en varios de sus cuartetos de cuerdas (op 33) a pesar de que con posterioridad empleó uno u otro término indistintamente.

La paternidad del Scherzo, tal y como lo conocemos hoy aplicado únicamente a la música instrumental, se debe a Ludwig van Beethoven, que apostó por el Scherzo como contraste entre dos movimientos frecuentemente dramáticos y de paso, se valió para rechazar la idea musical aristocrática y decadente del antiguo minué palaciego y burgués.

Fue este músico alemán quien hizo de sus Scherzi, piezas humorísticas, bulliciosas y divertidas, aunque como el en caso de su 5ª Sinfonía, también podía adicionarle un toque de poesía y circunspección.

El Scherzo en manos de Beethoven fue transformándose en la misma medida en que su estilo de composición evolucionaba, de manera que los primeros escritos por él eran básicamente allegretti, luego optó por allegro y en sus últimas partituras acude al vivace y presto, dejando establecido que el carácter y el tempo serían los rasgos distintivos de esta forma incluida en los grandes géneros (sonata, sinfonía o cuarteto).

Al cambio en el tempo se suma su evolución en cuanto a expresión dramática se refiere, donde sobresale, sin objeción alguna, el Scherzo de su Novena Sinfonía.

Es cierto que Beethoven continuó al igual que Haydn acudiendo eventualmente al Minué, sin embargo, a diferencia del austríaco, en Beethoven la vuelta a la antigua danza francesa responde en sus obras de madurez, a lo que podríamos catalogar como caricatura y remedo, toda vez que refleja una alusión, un tanto irónica, de un pasado envejecido y decadente.

Detrás del Scherzo beethoveniano muchos compositores adoptaron su estructura y función dentro de la forma sonata como Robert Schumann y Félix Mendelssohn,   sin embargo, otros como Johannes Brahms, Frederick Chopin y más tarde Igor Stravinski   otorgaron vida independiente al Scherzo. El alemán con su Scherzo Nº 4, el polaco con sus cuatro ejemplos para piano solo, y el ruso con su Scherzo fantástico op 3 y Scherzo a la Russe op 1 ambas piezas para orquesta sinfónica, cambiaron la fisonomía del Scherzo en cuanto a género y temperamento musical.

Otros ejemplos de partituras designadas de igual manera son: Scherzo en re menor para orquesta, de un juvenil Sergéi Rajmáninov ( 1873-1943), Scherzo caprichoso op 66 para orquesta de Antonin Dvorak ( 1841-1904) , Scherzo No 82 para piano y orquesta de Bela Bartok ( 1881-1945) , y más recientemente el Scherzo sinfónico del compositor español Manuel Seco de Arpe (1958) , quienes aunque lejos de Haydn y Beethoven, continuaron eligiendo la palabra Scherzo para nombrar sus piezas.

 

NOTA: Scherzando es una terminología musical bastante común en las partituras y expresa el deseo del autor de que se ejecute la pieza o un pasaje de ella, a modo de juego o broma.

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