El Che, Titón y la cámara de Arturo Zavattini

Daniel Céspedes
14/ 06/ 2017

Tenía Ernesto Che Guevara 32 años cuando a la diez de la mañana en un día caluroso y húmedo, se bajó de uno de los jeep que aparecieron en la Sierra Maestra, nada menos que en el set de filmación deHistoria de la Revolución, balo la dirección de Tomás Gutiérrez Alea, Titón.

Titón, que había ido a estudiar Dirección Cinematográfica en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma en los años 50, continuaba la producción cinematográfica de la Isla, al tiempo que creaba los cimientos de otra manera de pensar y hacer cine.

Había filmado El Mégano (1955) y Esta tierra es nuestra (1959), esta última pieza más ajustada al documental, la cual a veces se pasa por alto y resulta de gran valor testimonial. Historia de la Revoluciónconstituiría un suceso cultural de relevancia, pues se convirtió en el primer largometraje de ficción realizado por el Icaic.

Titón preparaba su set y observaba a todo su equipo, compuesto por muchos cubanos —Reinaldo Miravalles, Encarnito Rojas, Eduardo Moure…— y dos italianos —Otello Martelli y Arturo Zavattini—.

De improviso, llegó el Che, quien ya conocía a Titón. Ambos conversaron sobre la película. El director le hizo saber al comandante el método europeo de los sketch para filmar tres historias distintas El herido, Rebeldes y Santa Clara, pero con un tema en común: la lucha liberadora prerevolucionaria.

El Che le explicó y hasta le recomendó algunos detalles y generalidades de un acontecimiento del cual él formó parte, pero respetó las decisiones de Titón como cabeza del proyecto porque sabía que dialogaba no solo con un pensador del audiovisual, sino con un creador inquieto.

Lo que sucedió después es sabido por historiadores del cine cubano. Historias de la Revolución proyecta cinematográficamente a Cuba a nivel mundial. Se obtienen numerosos reconocimientos como el Premio Unión de Escritores de la URSS en el II Festival Cinematográfico de Moscú de 1961.

Años después, en 1968, se gana el Diploma de Honor del Primer Festival Internacional de Phnom Penh, en Camboya. Historias de la Revolución daba de qué hablar en el mismo período de la Nouvelle Vague, el Free Cinema, la Escuela de Nueva York, el Nuevo Cine Español y el llamado Cine Comprometido de Italia.

Ahora, gracias a la presencia allí de Arturo, el hijo de Cesare Zavattini, quien vino a Cuba para fotografiar la película de Titón, se obtuvo un testimonio visual de interés que tiene como protagonista a la figura de Ernesto Che Guevara.

Las imágenes del Guerrillero Heroico son de una singularidad tremenda en virtud de que apreciamos a un Che tan fotogénico como siempre, aunque menos oficial.

De aquella visita inesperada e impactante dijo Arturo Zavattini: «A mí me lo presentaron con la cámara en la mano. Ya le había sacado un montón de fotografías, pues cuando lo vi aparecer, empecé a disparar la Leica. Hablamos de fotografía, de cámaras. Yo de la mía, él de la suya, una Exacta fabricada en Alemania Oriental».

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