La ópera que Rossini terminó encerrado y lanzando la partitura por una ventana

Yamilé Jiménez
29/ 05/ 2017

El teatro La Scala de Milán es para algunos, sin dudas, uno de los colosos operáticos del mundo y para otros, el más grande templo del arte lírico.

Allí se han dado cita desde su apertura en 1778 con el estreno de L´ Europa riconoscuita de Antonio Salieri, las más aplaudidas celebridades, entre cantantes, directores, compositores y orquestas; y también han tenido lugar el estreno de numerosas óperas que hoy se incluyen en el listado de las mas representadas a nivel mundial.

No es este el caso de La Gazza ladra (La urraca ladrona) de Gioachino Antonio Rossini, que habiéndose estrenado en La Scala de Milán el 31 de mayo de 1817 y contando con alguna que otra puesta entre 1818 y 1820, son muy escasas las representaciones de esta ópera en los 200 años que han trascurrido desde esa fecha hasta hoy.

La Gazza ladraes un melodrama en dos actos sobre libreto de Giovanni Gherardini quien a su vez se basó en la obra La pie voleuse de de J.M. Baudoin d’Aubigny y Louis-Charles Cagniez.

La trama se hace eco de una historia verídica que aconteció en un pequeño poblado en las afueras de París, donde una joven sirvienta es acusada de robar la cubertería de plata de sus patrones.

Acusada y sentenciada por el hurto, la joven está a punto de cumplir la drástica sentencia, cuando se descubre la verdadera autora del saqueo; que no es otra que una urraca que decidió conformar su nido con los valiosos utensilios de mesa.

Aunque esta óperatiene algunas arias interesantes, más que todo se reconoce por su obertura, elegida como soporte sonoro para series, comerciales televisivos y publicidad variada, pero sobre todo para algunos filmes, como por ejemplo: Érase una vez en América de Segio Leone, El honor de los Prizzi, de John Huston; Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen y La naranja mecánica, de Stantely Kubrick, entre otros.

Constituida por la introducción, la exposición de temas, la re exposición y la coda final, la obertura de La Gazza ladra aprovecha el enorme redoble de tambor del inicio a modo de llamado de atención y luego utiliza un acentuado crescendo que conduce a un gigantesco estallido orquestal, recurso expresivo ciertamente atípico para la época que se repetirá en lo adelante.

Se dice, por cierto, que para que Rossini terminara de componer la obertura de La Gazza ladrafue encerrado por el productor en una habitación 24 horas antes del estreno y que el prolífico autor lanzaba por la ventana las hojas de papel pautado que los copistas recogían para escribir las particellas orquestales.

Es cierto que la gran fama de Rossini se debe a otros tantos títulos como Un turco en Italia, El barbero de Sevilla, La Cenicienta, Otelo, Guillermo Tell, que lo han colocado dentro de los grandes exponentes del bel canto del siglo XIX; sin embargo, por esos serpenteos del destino, el 17 de marzo de 2014 , la Casa de la Moneda de Italia dedicó dentro de la Serie Estrella Europa, una moneda de plata de 10 euros al célebre compositor italiano.

El diseño, efectuado por Uliana Pernazza, muestra por una cara, un busto de Rossini adaptado de una escultura de autor desconocido que se encuentra en el Museo della música de Bolonia y por la otra cara, se exhibe la sala del Teatro Rossinide Pesaro, con una urraca en vuelo que tiene en su pico un collar, en franca alegoría a su ópera La Gazza Ladra.

Con mayor o menor éxito para esta ópera en dos actos, —que algunos catalogan como semi seria—,el año 1817 fue realmente prolífico para Rossini, ya que en enero había estrenado en el Teatro Valle de Roma su aplaudida Cenicienta y casi al finalizar el año tendría lugar el 11 de noviembre en teatro San Carlos de Nápoles el estreno de Armida.

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