Fresa y chocolate, como la primera vez

Ernesto Guerra
15/ 03/ 2017

Fresa y chocolate es un icono de la filmografía cubana y universal. Es la única cinta de la Isla que recibió en el mismo período el Premio Coral en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano; el Premio Goya, de la Academia Española de Cine; y una nominación a los Premios de la Academia Norteamericana, Oscar.

Lamentablemente, no pude asistir al estreno de la película de Tomás Gutiérrez Alea y Humberto Solás, en el año 1993. Y no por falta de tiempo, o deseos. En 1993 yo tenía solo tres años, así que tuve que esperar hasta que, por casualidad, la televisión cubana la exhibió en el espacio De cierta manera.

Antes, mis padres me advirtieron que no tenía la edad suficiente para comprenderla.

Y es que Fresa y chocolate, vista en 1993, en el 2000 o en el 2017, mantiene vigencia en su mensaje. Es una oda al amor sin prejuicios desde la historia de un homosexual que traba amistad con un muchacho, militante de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Son memorables desde las notas de humor, hasta los momentos más conmovedores cuando los protagonistas se abrazan, o Diego grita que de Cuba no se va «ni aunque me den candela por el culo».

Ahora, casi 15 años más tarde, los que no pudimos asistir al cine a ver esta película de culto y que únicamente pudimos disfrutar en copias pirata de baja resolución, tendremos la posibilidad de verla en la gran pantalla.

El filme Fresa y chocolate fue restaurado por especialistas cubanos y muy pronto se exhibirá en los cines del país, según anunció el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC). Se trata de una iniciativa que celebra los 58 años de la institución que pretende sacar a la luz clásicos restaurados.

Entonces, aplaudamos al ICAIC y vayamos al cine. Para los que ya la disfrutaron en su momento, o los que tuvimos la copia pirata, o los que aún no saben de qué va: veamos Fresa y chocolate, como la primera vez.

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