El vuelo mágico de Leonardo Gell

Layda Ferrando
20/ 01/ 2017

Leonardo Gell en la Basílica Menor del Centro Histórico hbanero. Foto: Habana RadioLeonardo Gell regresó a su querida sala de conciertos de la Basílica Menor del Centro Histórico habanero, para presentar el disco Piano Ritual, y aconteció una suerte de cortejo sonoro donde elevó el krónos a la estatura del kairós.

Trastocó el pianista el tiempo en un ritual que no podía acontecer en momento más oportuno: Leonardo Gell se exhibió como un intérprete sólido y conceptual, sensible y vibrante.

Una vez más el piano unió, corpórea y espiritualmente, al intérprete cubano con el compositor costarricense Marvin Camacho.

Esto quedó demostrado desde las primeras notas de Tres quijotadas de un hidalgo, compuesta en 2009 y continuadora de un «cervantismo musical» que integra indisolublemente su ruta hacia la experiencia estética.

La obra, en tres partes, está relacionada con su preludio sinfónico Un hombre llamado Don Quijote, fechada en2008 para soprano y orquesta, cuyo texto —el poema Cautivo, del escritor tico Mario Alberto Marín— concluye con la profecía «Habrá una tercera salida».

Convertida en leitmotiv,se reserva para el cierre de esta obra, cuyos movimientos ya anuncian lo que resulta una constante autoral y que el pianista supo comprender y entregar al público: el contraste; entre canción y danza, registro grave y agudo del instrumento, lo raigal latinoamericano y la herencia europea.

Pero, además, entre lo mínimo-imperceptible y lo abundante-súbito.

Impecable Leonardo Gell en el uso del pedal, herramienta técnica que en la creación de Camacho reviste gran importancia pues la resultante sonora depende de la maestría con que el intérprete lo resuelva.

Y aunque el pianista es bien sobrio en su performance (el cual carece de gestualidad corporal excesiva que desvíe de lo esencial —el resultado sonoro—) llevó muy bien, en esta y en las sucesivas obras, el empleo de técnicas extendidas.

Siete Haikus es un ejemplo de ello. La pieza incorpora la voz —ahora evocando a la etnia Bribri de su tierra natal— y explora el instrumento, consciente de sus infinitas posibilidades.

El estreno en Cuba de Preludio y habanera para mano izquierda, de2015; y la interpretación —en perfecta comunión con el joven y muy talentoso pianista Ahmed Alom— de Ritual No 1: Chamánicos para piano a cuatro manos, pusieron cierre a la primera parte.

Otro habitante en la esencia vital del compositor es el escritor Dante Alighieri, y su imperecedera Divina Comedia inspiró las sonatas que integraron la continuidad del recital.

Desde la primera que data de 2007: Sonata dall´Infierno, Sonata dall´Purgatorio, de 2010; y Sonata dall´Paradiso, de 2012, llegaron a escena siguiendo el orden cíclico con que las concibió su autor.

La primera, plena de polirritmias, grandilocuente y de igual modo virtuosísima, fue magistralmente interpretada arrancado efusivos aplausos.

Más introspectiva la intermedia, dio paso a la de cierre, escuchada por vez primera en el país.

Así se consumaba este rito integrador donde Leonardo Gell asumió, concentró, potenció y proyectó la obra pianística de Marvin Camacho, conscientes los dos de que el rito no es mero espectáculo; sino invitación que involucra apelando a lo profundo.

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