Aclamaciones finalizan días habaneros de piano

Ignacio Cruz Ortega
27/ 06/ 2016

Una larga ovación despidió este 26 de junio en La Habana al 4to. Encuentro de Jóvenes Pianistas, arropando el agradecimiento del auditorio a Salomón Gadles Mikowsky por sus aportanciones, desde que contribuyera a fundarlo en 2013.

El colofón lo aseguraron las credenciales de la joven Karla Martínez y el egipcio Wael Farouk.

La cubana, actual alumna en España de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, se mostró en una evidente madurez y dominio artístico al asumir el Concierto para piano y orquesta No. 3 en do menor, Opus 37, de Ludwig van Beethoven.

La esperada actuación de Farouk lo devolvió con el recordado magisterio de la primera edición, haciendo muy personal el popular Concierto para piano No. 2 en do menor, de Opus 18, de Sergei Rachmaninov.

Con el respaldo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba bajo la dirección de la Maestra Daiana García, la última noche del Encuentro regaló más emociones, entre todas las conjunciones que entregó en su veintena de jornadas.

Los tantos días de piano regalados a La Habana propiciaron, tanto como el deleite y los aplausos, la posibilidad de compartir experiencias y llevarse valores.

Resultaron fértiles jornadas para las más diversas aprehensiones, a partir del reconocimiento de la interpretación y personales realizaciones ante el instrumento y tanto público que disfrutó de la abundancia de programas dispuestos.

Quizá como nunca antes, la persistencia de auditorios distinguió un parabién para el entorno del piano cubano de concierto.

En ello coincidieron los maestros María Antonia Mayáns y Huberal Herrera, al reconocer estos días como incentivo.

La Jefa de Cátedra de Acompañamiento en la Escuela Nacional de Música y profesora de la disciplina en el Instituto Superior de Arte, reconoce el Encuentro como «un acicate para que la gente estudie cada vez más y quiera participar más, y quiera volar cada vez más alto».

María Antonia Mayáns es del criterio de que esta cuarta edición consolidó esas realizaciones, aun cuando en su criterio «en este último pudieron haber venido intérpretes de más puntería».

«Claro, China tiene muy buenos pianistas y cada vez mejores, igual que Corea; de todas maneras, en este encuentro hubo sorpresas», comentó además.

Huberal Herrera, entretanto, es del criterio de que «realmente vienen muy buenos pianistas».

«Es verdad que son jóvenes, pero de todas maneras están muy bien preparados y dan, en poco tiempo, la oportunidad de que el público pueda estar en contacto con buena música», significó el octogenario intérprete.

Luego, al decir de la musicóloga Claudia Fallarero, el Encuentro de Jóvenes Pianistas llegó para «airear» la actualidad académica.

«Para la pianística cubana, sobre todo para los muchachos que están en formación, sigue siendo un problema el acceso a grabaciones actualizadas de quiénes son los principales nombres y cómo están caminando las diferentes variantes de interpretación ahora mismo en el mundo», considera la especialista del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas que participa en la organización del acontecimiento.

De tal modo saluda el hecho de que Salomón Gadles Mikowsky convoque y traiga al país a pianistas de distintas latitudes.

«Así que, de alguna manera, nos están llegando a través del Encuentro las visiones de interpretación de las mejores escuelas de piano en el mundo», subraya Claudia Fallarero.

De tal manera, entre unos y otros se hizo el milagro: que se dejara escuchar la música y, tan querido instrumento para el gusto diletante habanero, llenara todos estos días.

Pero, aún más, que al prodigio lo acompañara la constancia de tan abundante público por estar y ser parte, destinando su tiempo al aplaudir empeños y emociones entregadas mediante el piano.

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