Encontrar lo invisible: traducción literaria en Cuba

Rachel Pereda y Ernesto Guerra
27/ 11/ 2015

Del 24 al 26 de noviembre transcurrió en La Habana el 13er Simposio Internacional de Traducción Literaria que, en su desarrollo, puso sobre la mesa problemáticas y retos que atañen hoy a los profesionales de esa especialidad.

Centraron los debates de los asistentes al foro unas diez ponencias de temas diversos, desde las incursiones de Eliseo Diego hasta los disímiles roles de José Martí en este campo, la traducción en el grupo Orígenes y la formación de profesionales en esta rama.

La edición acogió a representantes de Alemania, México y Escandinavia, así como los locales, entre ellos estudiantes de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana, del Centro de Estudios Martianos y editoriales de país.

Jesús Írsula, ganador en 2014 del Premio José Rodríguez Feo de Traducción Literaria de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, quien presidió el Comité Organizador, aseguró el interés por continuar estas realizaciones.

«Es un evento que cuenta con una tradición y queremos que se mantenga, no solamente para difundir la traducción literaria en Cuba, sino que desde el punto de vista científico es discutir e intercambiar sobre los procesos que la median», declaró a CMBF Radio Musical Nacional.

Lourdes Arencibia, Presidenta de la Sección de Traducción Literaria de la UNEAC, reconoció que este año el Simposio se comenzó a organizar con muy poca antelación, lo que resultó en menos participación de la esperada.

«Estuvimos muy atrasados en cuanto a los asuntos organizativos. Además del problema de la divulgación, que no fue la suficiente», aseveró, aunque también destacó la importancia del mismo.

«Es muy amplio, reúne a los traductores de la UNEAC, a los profesores, a especialistas de organismos con departamentos de traducción e interesa increíblemente a muchos fuera de este ámbito», agregó.

Ello se resuelve además en el hecho de que el Simposio de Traducción Literaria motiva al análisis y la discusión del trabajo de quienes, casi de manera anónima, convierten a los autores en universales.

TRADUCCIÓN LITERARIA: UN SUCESO MEDIÁTICO GLOBAL Y CUBANO

Los traductores fueron vistos durante siglos como entes de menor importancia, dedicados únicamente a volcar lo dicho en una lengua a otra.

Arencibia, una de las cubanas distinguidas con el Premio Aurora Borealis de la Federación Internacional de Traductores por la obra de toda la vida, afirma que actualmente la definición de traducción es completamente distinta

«Es una actividad que tiene un componente social muy fuerte, vinculada a la comunicación humana. Si no traduces no te puedes comunicar prácticamente con nadie. La cultura de la humanidad es traducida», refiere.

«El movimiento editorial mundial es muy fuerte, pero se nutre de traducciones. Es una actividad mediática, tanto como la televisión, el cine la prensa. El traductor es un mediador entre la cultura del original y la de llegada», agrega.

La traducción literaria en Cuba forma parte de este fenómeno, y a la vez tiene retos tanto de carácter global como local. La Isla, cuenta con una amplia tradición en esta área.

Írsula, destaca por su parte que en la historia del país se pueden encontrar puntos fuertes en el grupo Orígenes «que dio un gran peso en las páginas de su revista a la traducción literaria, de las cuales nos nutrimos ahora y abarca hasta las revistas de la UNEAC, Unión y La Gaceta».

Asimismo, el papel de José Martí en este apartado es trascendental y dentro del Simposio se refirieron al tema tres investigaciones.

Arencibia tiene la cruzada personal de reivindicar a «ese Martí olvidado, que asumió una profesión poco mencionada en su semblanza». Afirma la especialista que en otras vertientes de su desempeño, el Héroe Nacional de Cuba es más reconocido, y la faceta de traductor queda como «de poca importancia».

Como el Apóstol de la Independencia Cubana tiene una bibliografía tan intensa y nutrida, esa área quedó muy poco explorada, y no solo se dedicó al apartado literario, sino que asumió traducciones periodísticas y diplomáticas, de las que se sirvieron, por ejemplo, sus Escenas Norteamericanas.

A pesar de que Cuba cuenta con excelentes traductores –hecho avalado con tres premios de la FIT–, las condiciones económicas, las leyes de derecho de autor a nivel internacional y los planes editoriales juegan en contra de su trabajo.

Jesús Írsula destaca que los best sellers internacionales son muy difíciles de editar en la Isla, pues es muy complejo obtener sus derechos y generalmente se traducen en España.

«Sin embargo, existen autores en diversos países que, aunque no pertenecen a ese grupo, por una vía u otra hemos tenido acceso a ellos mediante embajadas que han promovido antologías y los escritores nos han cedido sus derechos», acentúa.

De tal modo, en Cuba se publicaron compilaciones de creadores austríacos, alemanes, franceses, canadienses y de otras naciones. Todo ello, gracias al contacto de la UNEAC con otras organizaciones en el resto del mundo para proyectos concretos.

«Ese ha sido el campo fundamental de tareas para que los traductores literarios cubanos puedan hacer sus trabajos. La mayoría son por encargo en el seno de estos intercambios bilaterales», reconoce Írsula.

La UNEAC quiere fomentar la publicación de obras traducidas de la literatura universal, pero se enfrenta al obstáculo de los derechos de autor. No obstante, existe un fenómeno muy interesante: si bien las editoras nacionales cuentan con tiradas más amplias, están en desventaja con las provinciales en cuanto a la publicación de material traducido.

Las prioridades del Instituto Cubano del Libro para su plan nacional no tienen mucha cabida para textos de otros idiomas en pos de fomentar los talentos nacionales, por lo que el trabajo de los Centros Provinciales del Libro y las Editoras Territoriales se convierte en medular para el desarrollo de la traducción en la mayor de las Antillas.

Lourdes Arencibia, asegura que los traductores que se desarrollan fuera de la capital desarrollan un trabajo extraordinario.

«En las provincias hay más posibilidades de estimular al traductor literario local, pues tiene oportunidad de publicarlo a través de los centros provinciales del Libro y en este momento tiene un peso muy grande. Los de Holguín, Pinar del Río, Villa Clara, Cienfuegos son excepcionales», subraya.

Este hecho está dado porque las pequeñas editoriales estimulan a los talentos locales para que no existan desigualdades con los escritores de La Habana, donde se encuentran las de mayor importancia a nivel nacional.

«Hay muchísimos traductores relevantes que se desarrollan en las provincias cubanas. De hecho, en el concurso Rodríguez Feo, que promueve la UNEAC, el porcentaje de participantes de esos territorios es mayor que de la capital», agrega Arencibia.

¿ENEMIGOS DE LA TRADUCCIÓN LITERARIA?

La traducción literaria se encuentra en desventaja desde el punto de vista de la formación de profesionales especializados en esta rama, aunque no se trata de un fenómeno únicamente cubano.

El profesor Tomás Serrano Coronado, de la UNAM, compartió en el Simposio sus experiencias referidas a la formación curricular de los traductores literarios.

«Es una realidad que en muchas latitudes se enseña a traducir de manera diferente y lo que sucede con el alumno es que se confunde y casi siempre tiene que darle prioridad a la manera de entender la traducción de su profesor», dijo a CMBF Radio Musical Nacional.

Señaló que este fenómeno hace que al final la formación no le haya permitido al estudiante sistematizar una metodología para el tratamiento de la traducción, hecho que llevó al catedrático a elaborar un diplomado destinado al ejercicio profesional de la traducción.

En Cuba, de acuerdo con Lourdes Arencibia, la traducción literaria que se enseña en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana está por debajo de otras especializaciones.

No se trata de una deficiencia, sino que los planes de estudio cubanos tienen que ocuparse de las posibilidades reales de empleo de los egresados.

«Hoy se da mucha importancia a los traductores de turismo, porque son muchachos jóvenes y hay que darle la posibilidad de que estudien una carrera que les permita al egresar tener donde trabajar. Eso es una preocupación a nivel estatal y político», opina Arencibia.

Asimismo, significa que los espacios del traductor literario son actualmente menores que los de otras especialidades.

Teniendo en cuenta el panorama, cabe entonces plantearse la posibilidad de si los traductores literarios cubanos no deberían avocarse en la difusión de los textos nacionales hacia otras lenguas, que desde el punto de vista político, económico y cultural podrían ser más factibles.

En este ámbito aparece la editorial José Martí, especializada en difundir creaciones cubanas en varios idiomas. Empero, de acuerdo con Jesús Írsula, la mayor parte de las obras traducidas de creadores locales son a iniciativa de editoriales extranjeras.

Además, de manera internacional, es muy poco común que se hagan traducciones literarias inversas, es decir, de la lengua materna a lenguas extranjeras.

«La traducción ideal es la que uno puede hacer a su idioma de nacimiento, porque es el que uno realmente domina. La lengua es algo muy cambiante y está hecha por los hablantes, y el traductor generalmente la aprende de manera artificial», afirma Lourdes Arencibia.

Por ello, el traductor a la lengua extranjera suele tener un trabajo más artificial que el que lo hace a la materna, y se prefiere garantizar la calidad de las obras publicadas.

«Cuando las editoriales quieren publicar en otras lenguas a los autores cubanos, procuran que ese traductor sea un hablante de la lengua de llegada. A la inversa no será igual», asevera.

«Las obras nuestras traducidas a las lenguas extranjeras se hacen aquí para lograr vender y difundirlas, por tanto debe ser el mejor trabajo posible y solo se garantiza de esta forma», concluye.

RETOS, LIMITANTES Y ASPIRACIONES

El panorama para los traductores literarios cubanos parece desalentador.

Confluye el componente económico que no permite a Cuba adquirir los derechos de traducción de muchas obras, los planes editoriales que no pueden dar cabida a muchas traducciones literarias y la determinación de que la mayoría de las obras cubanas sean traducidas por hablantes de las lenguas de llegada a partir de determinados intereses de las editoriales que las publicarán.

No obstante, para Lourdes Arencibia, no se trata de un fenómeno solo de los profesionales de esa rama en el país, sino de un hecho global. Son problemas comunes de varios países, sobre todo en el continente.

El mexicano Tomás Serrano Coronado dijo al respecto que «el enemigo número uno de la traducción literaria, sobre todo en los países de América Latina de habla española, es la cuestión económica».

«Se traduce una obra en un país y se espera que llegue a los demás. Los autores muchas veces se confunden y ceden los derechos de sus obras a un solo país y dejan a los demás países sin oportunidad de traducirlo» destaca.

Jesús Írsula señala que como mayores retos de los traductores es lograr un mayor espacio tanto en editoriales como en revistas cubanas.

«Se pudiera traducir más si existiera una editorial cubana o revistas que acogieran los proyectos de traducción que tenemos. Además, necesitamos más visibilidad en CubaLiteraria y otros medios digitales», asegura.

En la Isla, la sección de traductores literarios de la UNEAC hace todo lo posible por fomentar ese trabajo y cuentan con el Premio José Rodríguez Feo, entregado cada año. Además planea poner en práctica la idea de un Premio Nacional de Traducción por la obra de la vida.

Asimismo, el trabajo de las editoriales provinciales logra paliar un poco la ausencia de obras traducidas que no pueden aparecer en las propuestas de las nacionales, y la editorial José Martí fomenta la escritura cubana en otras lenguas.

Por otra parte, la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana desarrolla un trabajo científico y académico muy de cerca con la UNEAC y encuentros como el Simposio Internacional de Traducción Literaria sirven para renovar e intercambiar saberes.

Cuba, es actualmente el país que preside la sección regional de la Federación Internacional de Traductores y se encuentra como Vicepresidenta de la organización a nivel global, lo que sirve de incentivo y reconocimiento para esos profesionales cubanos.

El llamado es, entonces, a asumir la traducción literaria como una actividad fundamental para el desarrollo de la cultura y tratar de crear los espacios que logren hacer visibles a estos profesionales invisibilizados tras el nombre de los escritores.

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