Protagoniza especial encuentro Martha Mooke

Layda Ferrando
16/ 11/ 2015

Martha Mooke en Casa de las Américas. Foto: Layda FerrandoInvitada a La Habana por el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, la violinista, violista y compositora norteamericana Martha Mooke ofreció una creativa demostración musical.

La violista y fundadora del Scorchio Quartet, colaboradora de Philip Glas, Barbra Streisand, Peter Gabriel y Andrea Bocelli, abrió una gran ventana al universo sonoro desde una espectacular viola-violín  eléctrica de cinco cuerdas conectada a un set de pedales.

Desde el punto de vista tecnológico, resultó en extremo atractivo el set en cuestión que incluye un procesador de efectos, pedal de expresión y un looper con sus pedales correspondientes.

Nuevas tecnologías aplicadas a la creación musical más contemporánea que multiplican las posibilidades tímbricas hasta niveles insospechados.

La propuesta musical de Mooke transcurre íntegramente en tiempo real, pero requiere un previo trabajo de armonización y múltiples efectos desde el set. Pero en el centro, más allá de procesamiento de efectos a través de pedales de pie, está la creatividad de esta intérprete.

La artista Yamaha es poseedora de un rango de estilos que transitan desde el referente más clásico al minimalismo, pasando por free jazz y con un peculiar sentido rítmico muy orgánico en su realización.

De igual modo tiene en su eje conceptual los modos de incorporar la improvisación y las técnicas extendidas a la interpretación y la composición.

Por ello, dedica parte de sus jornadas profesionales a ofrecer talleres sobre la creatividad e  interpretación progresiva de los instrumentos de cuerdas.

Imponente, desde la belleza visual de su exclusivo instrumento, Mooke derrochó creatividad este 13 de noviembre en Casa de las Américas desde obras de su autoría como News y Cafe Mars involucrando al joven auditorio.

En la sala, jóvenes violinistas, violistas, violonchelistas e incluso pianistas participaron activamente en lo que podríamos llamar un vitral colectivo sonoro.

En una suerte de ejecución colectiva la viola fue violín, chelo, contrabajo y órgano. Así, desde un solo de sonido relativamente tradicional se multiplicó en una «hipnotizante» secuencia para crecer convertida en orquesta electrónica.

Exploración, creación y espiritualidad desplegada desde impulsos electrónicos; pero sobre todo desde la imaginación, Martha Mooke abrió ventanas para los músicos en ciernes.

Les mostró un mundo diverso de posibilidades sonoras desde las técnicas más novedosas, lejanas a nuestro alcance, al tiempo que les invitó a crear desde el conocimiento del poder de las cuerdas.

NO ORDINARY WINDOW

Martha Mooke. Foto: InternetLa acogedora sala de conciertos de la antigua Iglesia de San Francisco de Paula en el Centro Histórico habanero fue, por una hora y treinta minutos, un espacio balsámico.

Martha Mooke, desde su arte, inundó este 16 de noviembre el sagrado recinto con una cascada sonora de la cual emanó el poder iluminador de la música.

Para ello, enlazó orgánicamente selecciones de obras de su primer disco: Enharmonic visión, con otras de reciente creación.

Raindance, News, Winds of arden, abrieron su presentación mostrando los primeros acercamientos de la compositora al universo electrónico.

Poco a poco, se fueron expandiendo las fronteras técnicas y estilísticas para conducir al auditorio en Ice —desde armónicos, pizzicatos, resonancia amplificada de tonos y retardo digital— a un efecto de «congelamiento-descongelamiento-congelamiento» musical.

De tal modo abrió más ventanas en La Habana.

Guiños rítmicos brasileños y complejas texturas llegaron desde atonales melodías en Virtual corridors, FuturePrayer y A dream in sound.

Desplegóun rango de estilos que transitan desde el referente más clásico al minimalismo, pasando por free jazz, el rock y aires bailables orientales.

Equilibrio, paz y luz desde cuerdas dilatadas. Viaje del poder iluminador de la música, al mundo, al alma, a la oportunidad en el que la música es una ventana que nunca se cierra.

Eso ofrece esta artista que, con el poder de las cuerdas y las nuevas tecnologías, pluraliza su instrumento y nos recuerda que desde la música miramos y nos miramos en armonía.

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