Nicolás Ruiz Espadero, un legítimo romántico

Yamilé Jiménez
04/ 09/ 2015

Nicolás Ruiz Espadero, vivió y murió de forma realmente singular y tal vez por ello, este pianista y compositor, durante mucho tiempo, ha sido mirado con cierto recelo por grandes figuras de nuestra historia.

«….el músico cubano del siglo XIX que más se preocupó por expresar en un lenguaje universal -o que estimaba universal- resultó el más limitado por la presencia y uso de giros y sistemas que solo eran el fruto de una moda pasajera”. Así lo expresa Alejo Carpentier en su libro “LA música en Cuba” y más adelante acota: “El caso de Espadero es sumamente significativo. Nos demuestra cuán peligrosa puede resultar para un músico de América, una aceptación inconsiderada de tendencias europeas».

Sin embargo, una visión más actual y –a mi juicio– justa, ofrece el estudio del pianista y profesor Cecilio Tieles, quien dedicó largos años a la investigación de esta polémica personalidad de la música cubana en su libro: Espadero, lo hispánico musical en Cuba.

«…una personalidad extraña, hosca y contradictoria, pero de firmes convicciones sobre la cultura cubana; y terminó abordando toda una serie de temas ineludibles para penetrar en el laberíntico mundo hispano cubano del pasado siglo».

Nicolás Ruiz Espadero nació en La Habana el 15 de febrero de 1832 y murió el 30 de agosto de 1890. Se le consideró un virtuoso del piano en su tiempo y también un prolífico compositor, pero asombrosamente aunque muchas de sus obras fueron publicadas en Europa y Estados Unidos, Espadero nunca puso un pie fuera de Cuba, es más, algunos aseguran que vivió durante toda su existencia en la misma casa que lo vio nacer.

En lo que todo el mundo coincide es en la extravagante naturaleza de este músico que, desde pequeño, descubrió las obras de Haydn, Mozart y Pleyel que renombradas figuras musicales del momento, tanto nativas como extranjeras, interpretaban en su casa.

Así, Espadero mostró talento y amor por la música desde niño y comenzó los estudios de piano con su madre y más tarde continuó con el pianista español José Miró y el también pianista polaco Julián Fontana, quien lo instruyó en el terreno de la composición.

Ya para 1853 era considerado un buen ejecutante y había creado además algunas piezas entre las que se destacan Romanzas sin palabras, Rondó brillante, BarcarolayBalada, y varios arreglos de partituras de Liszt, Chopin y Rossini. Tres años más tarde, en reconocimiento a su trascendencia como músico fue llamado a integrar el claustro de profesores del Liceo de La Habana junto a otras destacadas personalidades como Manuel Saumell y los hermanos Edelman. Ese mismo año compuso una de las obras más polémicas de su extenso catálogo: El canto del esclavo.

Para Cecilio Tieles….«esta obra en concreto es de la esclavitud y la patria de lo que se trata»en cambioAlejo Carpentier considera: «…cuando Espadero escribió su célebre Canto del esclavo, lo que compuso, en realidad, fue el canto del esclavista»...

Es innegable que como compositor Espadero estaba inspirado en el virtuosismo que, en su tiempo, reinaba en Europa; pero también es indudable que términos como cubanidad o nacionalismo pueden expresarse de diversas maneras con mayor o menor presencia, claridad o pureza.

Sin dudas son sus contradanzas las obras donde afloran más nítidamente elementos incuestionables de la música cubana, que luego se verán reflejados en piezas de Saumell, Cervantes y Lecuona. Además de este género, considerado el mejor traductor de sus sentimientos nacionales, Espadero es autor de polkas, valses, estudios, caprichos, scherzos, en los que sin dudas, se advierten influencias europeas, especialmente de la ópera italiana, que para nadie es un secreto, vivía en el mundo entero una etapa de popularidad indiscutible.

La polémica sobre la esta personalidad artística incluye su modo de vivir y mientras algunos expresan que se mantenía gran parte del tiempo encerrado en su universo neurótico, acompañado de partituras y gatos, otros, en cambio lo ubican como un digno representante de los acaudalados criollos que, a su modo, intentaba sacar a flote los ideales de una nación, ciertamente vinculada a España.

Nicolás Ruiz Espadero murió con 58 años de edad víctima de su gusto por bañarse en alcohol. Al parecer, no se secó lo suficiente y al acercarse al gas su cuerpo se incendió y murió producto de las severas quemaduras varios días después del accidente.

Para cubrir aún más su enigmática existencia, algunos catalogan el hecho como suicidio, lo que contribuye notablemente a calificarlo como el más romántico de todos los músicos cubanos.

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