Refinamiento y perfección en el arte de Jie Yuan

Juan Piñera
30/ 06/ 2014

Jie Yuan. Foto: InternetLa última semana del Segundo Encuentro de Jóvenes Pianistas permitió apreciar al excepcional Jie Yuan, de China, durante su actuación el 27 de junio en la Sala Ignacio Cervantes.

El discípulo de Salomón Gadles Mikowsky, se presentó con un hermoso programa constituido por obras de Robert Schumann, Joseph Haydn, Igor Stravinski y Frédéric Chopin.

Desde las Variaciones Abbeg, de Schumann, hasta esa monumental obra del pensamiento musical de todos los tiempos, los 24 Preludios Opus 28, de Chopin, todo fue refinamiento y perfección.

Capaz de arrastrar consigo a todo quien le escuche, Jie Yuan fue indudablemente exquisito y cuidadoso en cada inflexión agógica en todas las variaciones, de Schumann; y en cada movimiento de la Sonata, de Haydn.

Además, en ambas partituras, destacó la belleza de sonido obtenido como otras de las virtudes esenciales del intérprete.

Sin embargo, el recital dio un giro de 180 grados que, aun cuando fue esperado por la calidad de lo interpretado hasta esos instantes, sorprendió de manera más que favorable a todos.

Resultó con la interpretación de los tres movimientos de Petruschka, de Stravinski, una de las obras más difíciles de la literatura pianística de todos los tiempos.

Y es que Jie Yuan realizó una versión interpretativa con el más puro sentido que pueda tener la danza clásica afianzada en el folklore ruso.

En el intérprete, se apreciaron las imágenes de la danza y de la coreografía con todos y cada uno de sus movimientos y no sólo las deslumbrantes acrobacias pianísticas de puro oropel externo.

Asimismo, apresó el sentido orquestal de la partitura original y, sin apartarse del interés pianístico que le añadió Stravinski, le ofreció una notable admirable paleta de colores.

Fueron una verdadera explosión de sonidos los tres movimientos de Petruschka, como también ocurrió con los Preludios Opus 28, de Chopin.

En la obra, el intérprete dio muestras fehacientes de otra de sus virtudes: el sentido arquitectónico que también posee.

Esta difícil puede fragmentarse a cualquier intérprete que la asuma pero Jie Yuan cohesionó admirablemente todo el discurso sonoro que el maestro polaco entregó en su partitura.

Al final de su actuación, el pianista regaló al público tres obras fuera de programa donde ratificó su estirpe de virtuoso del piano destacándose, entre otras, el Vuelo del moscardón, de Nicolai Rimski-Korsakov en la dificilísima versión de Georgi Cziffra.

Asimismo, al conocer que tocaría en la Sala Cervantes que tiene su cede en el emblemático Palacio de los Matrimonios del Prado habanero, preparó la Marcha Nupcial, de Félix Mendelssohn, según Franz Liszt, como gesto de buena voluntad y simpatía hacia el público cubano.

*El autor es compositor e intérprete, profesor del Instituto Superior de Arte y realizador de programas en CMBF, Radio Musical Nacional.

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