Brillantes momentos con Darío Martín y Karla Martínez

Juan Piñera
23/ 06/ 2014

Darío Martín. Foto: InternetLa presencia de cubanos en el Segundo Encuentro de Jóvenes Pianistas se ha visto gratificada con las actuaciones de Darío Martín y Karla Martínez.

El laureado protagonista del disco El Álbum de la Ciudad Celeste se presentó en la Sala Ignacio Cervantes con un programa integrado por obras de su coterráneo Yalit Guerra, además de Robert Schumann, Maurice Ravel, Ludwig van Beethoven y Serge Prokófiev.

Darío Martín, quien en estos instantes se encuentra realizando estudios superiores del instrumento en los Estados Unidos con Joaquín Achucarro, ha crecido como intérprete desde la última ocasión que le escuchamos hace poco más de un año.

Instantes cimeros de su actuación, a nuestro juicio, ocurrieron en Juegos de agua, de Ravel; y Tocatta Opus 11, de Prokófiev.    

En la obra del francés admiramos la exquisitez y belleza de su sonido.

Mientras, en cuanto a la partitura del compositor ruso, esta estuvo pletórica de fuerza, brillantez; y, en particular, el dominio de saber construir un clímax arrollador con que concluyó el título y su recital.

Por otra parte, no podemos pasar por alto la reflexiva interpretación que realizó de la Sonata No. 30 en Mi Mayor, Opus 109, de Beethoven.

Al final, el intérprete regaló una selección de obras de Héctor Angulo y Frédéric Chopin; que redondearon su actuación, la cual podemos llamar de brillante.

Karla Martínez. Foto: InternetPor su parte, Karla Martínez -quien actuó en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís- presentó un programa con credenciales de notable virtuosismo constituido por títulos de Claude Debussy, Prokófiev, Piotr Ilich Tchaikovski, Sergei Rachmaninov, Aldo López-Gavilán Junco y del autor de este comentario.

Desde la primera obra: La Isla Alegre, de Debussy; hasta la última: Suite, de López-Gavilán, estuvimos ante una artista personal y concentrada en los mundos sonoros de cada compositor.

Indiscutiblemente, Karla Martínez brilla de manera particular en la música del siglo XX hasta el presente; pero, no podemos pasar por alto su exquisita interpretación del Nocturno No. 1, de Tchaikovski, pleno de sutilezas a favor del imaginario tímbrico.

Es esta una característica que, desde siempre, habíamos apreciado en ella; y aplaudimos también a todo lo largo de su recital.

Asimismo, debemos detenernos en su interpretación de la Sonata No. 6 en La Mayor, Opus 82, de Prokófiev.

Este resultó ser un momento cimero del programa, pues propuso un discurso interpretativo coherente y orgánico donde no existió la más mínima fisura.

Karla Martínez es una pianista con conceptos sólidos al enfrentar cualquier obra y tiene la capacidad de transformación. Virtud esta última que apreciamos altamente en las obras cubanas que interpretó.

Fueron Diurno y postludio, para la mano derecha sola, del autor de estas líneas; Suite, de Aldo López-Gavilán Junco; y las dos obras fuera de programa de Ernán López-Nussa y José María Vitier, donde la joven pianista cubana se desdobló en propuestas compositivas bien disímiles.

*El autor es compositor e instrumentista, profesor del Instituto Superior de Arte y realizador de programa en CMBF, Radio Musical Nacional.

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